La soberanía alimentaria dejó de ser un discurso para convertirse en un proyecto con nombre y ruta. La Secretaría de Salud y la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) sostuvieron un primer encuentro para avanzar hacia la firma de un convenio marco que promete revolucionar la manera en que México produce, distribuye y consume sus alimentos.
El objetivo no es menor: atender de raíz la doble crisis nutricional del país —obesidad y desnutrición— con un enfoque de salud pública, evidencia científica y justicia social.
Más que comida: salud y cultura
Durante la reunión, las autoridades de Salud subrayaron que la transformación del sistema alimentario no puede seguir las inercias del mercado, sino basarse en una política pública que garantice el derecho a la alimentación.
Los temas que dominaron la mesa fueron la promoción de alimentos saludables y culturalmente adecuados, la investigación aplicada con ingredientes locales y el diseño de modelos de producción y distribución que fortalezcan la independencia alimentaria del país.
“Se trata de que cada plato en la mesa refleje nuestra cultura, nuestra tierra y nuestra salud”, resumió un representante de la dependencia.
Ciencia, innovación y comunidad
La iniciativa se alinea con el Plan México, dentro de la misión para impulsar el desarrollo científico, tecnológico e innovador, pero con un pie bien plantado en la vida cotidiana. La UAM reafirmó su disposición de volcar su capacidad académica y de investigación al servicio de este esfuerzo nacional.
La Secretaría de Salud enfatizó que este convenio abrirá nuevas líneas de acción en innovación tecnológica, formación de profesionales y diseño de políticas públicas para transformar el sistema alimentario. Y no se quedará en el papel: estudiantes, investigadores y comunidades tendrán participación activa, asegurando que las soluciones nazcan de las necesidades reales del país y no de intereses externos.
Un modelo para el futuro
Con este primer acercamiento, se pone en marcha una alianza estratégica entre la academia y el sector salud, que apuesta por un modelo alimentario ético, sustentable y socialmente responsable.
El horizonte está claro: un país en el que la soberanía alimentaria se traduzca en salud, justicia y dignidad para todas y todos los mexicanos.


