La presidenta Claudia Sheinbaum lanzó un mensaje contundente desde la Mañanera del Pueblo:
“Recuperamos la rectoría del Estado en energía”.
Y lo dijo con todas sus letras al anunciar un paquete de medidas que blindan la seguridad portuaria, frenan el contrabando y devuelven al país el control sobre cada gota de combustible que entra por tierra o por mar.
La mandataria explicó que, tras detectar un buque con carga irregular en Tampico en marzo, se emprendió una revisión de fondo. El resultado: un cambio de reglas, más cámaras, un centro de vigilancia modernizado en Querétaro y nuevas regulaciones que estarán listas a finales de octubre para garantizar la trazabilidad absoluta del combustible.
Adiós a las “importaciones temporales”
Sheinbaum cuestionó las viejas normas que permitían importar combustible de manera “temporal”, un resquicio legal que databa de antes de 2018.
“¿Cómo que de manera temporal? Si importas combustible, pues es para usarse aquí, no para pasarlo después de regreso a Estados Unidos”, señaló.
Con este criterio, también se cerraron vacíos legales en otros sectores: zapatos terminados y molinos de acero ya no podrán entrar con permisos temporales.
“No tiene sentido que un zapato terminado venga de paso para luego enviarse a otro país. El tratado es claro: no debe haber triangulación de mercancía”, enfatizó.
Vigilancia reforzada en puertos y aduanas
Además de los cambios normativos, el Gobierno activó un sistema de cámaras en puertos y un centro de monitoreo en Querétaro, modernizado por la Agencia de Transformación Digital. Estas herramientas permiten vigilar en tiempo real los flujos de mercancía que llegan al país.
La presidenta adelantó que, con las nuevas reglas de trazabilidad, se podrá seguir cada litro de combustible hasta su destino final: qué empresa lo importó, dónde se almacenó y en qué gasolinera se vendió.
“Todos van a ser responsables: el importador, el usuario, la gasolinera. Se acabaron los vacíos”, subrayó.
Un cambio de fondo en la Constitución
El giro, explicó Sheinbaum, fue posible porque se modificó la Constitución y la legislación energética. Con ello, Pemex volvió a consolidarse como empresa pública del Estado, y los órganos reguladores que fragmentaban el sector se unificaron en la Comisión Nacional de Energía, encargada de dar y supervisar permisos.
“Gracias a que lo pudimos cambiar, ahora tenemos reglas claras para medir cuánto combustible entra, dónde termina y cómo se cruza con el pago de impuestos. Por supuesto que estamos tomando control”, afirmó.
La frase que resume acciones y resultados, resonó como advertencia y celebración:
“Recuperamos la rectoría del Estado en energía”.
Un mensaje que coloca a México en una nueva etapa de control y vigilancia sobre su seguridad energética.


