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“Los movimientos de protesta en un mundo global, ¿Qué los une?”: Michel Wieviorka

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Alina Rosas Duarte / @Alinnoize

(29 de octubre, 2013).- “Podemos estar seguros de que hoy se puede hablar de nuevos actores en los movimientos sociales”, señaló el sociólogo francés Michel Wieviorka el día de hoy en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) durante su conferencia magistral “Los movimientos de protesta en un mundo global, ¿Qué los une?”.

Si bien en cada década han existido diferentes movimientos sociales con reivindicaciones propias, a finales de la década del noventa, éstos fueron opacados y suplantados con el discurso de la guerra contra el terrorismo después del 11 de septiembre del 2001, apuntó el sociólogo francés.

Hoy –señaló Wieviorka– los movimientos sociales pueden ser definidos en función de varias preguntas. La primera, ¿cuál es el cuadro de la acción?, es decir, en caso de ser un movimiento obrero, es de índole nacional, si es uno de los nuevos movimientos sociales, va más allá de las fronteras, pero si es antiglobal puede ser de cuadro global como local, puede ser definido como la glocalización.

Una segunda pregunta es ¿cuál es el tipo de dominación al que el movimiento se enfrenta? No es lo mismo –insistió el teórico francés– la dominación a la que se enfrenta un estudiante, a la que se enfrenta un obrero, y continuó cuestionando, ¿cuál es la relación del movimiento social con el Estado?, ¿qué dimensiones culturales incorporan? y ¿qué tipo de sujeto conforma el movimiento?, es decir, si se trata de un movimiento obrero tendrá una perspectiva social, pero hay movimientos sociales que tratan la dimensión cultural y movimientos en los que el sujeto no es colectivo, puede ser individual y definirse per sé, como en acciones individuales en un contexto global.

El académico recordó el artículo “El fin de la Historia” de Francis Fukuyama, en el cual el autor estadounidense asegura que desde la caída del muro de Berlín se produjo el fin de las ideologías, el fin de la Historia, ante lo cual aseguró, “No es el fin de la Historia, si fuera el fin de la Historia, sería el fin de los movimientos sociales y no es así”.

Michel Wieviorka invitó a reflexionar sobre la necesidad de reconceptualizar, de reelaborar lo existente sobre movimientos sociales, “debemos proponer un nuevo concepto para analizar nuevas formas de lucha”, a lo cual sumó que las Ciencias Sociales de la década del setenta resultaban útiles para cuestiones muy locales, resultaban etnocéntricas a tal grado que África, la India, China y otros tantos lugares más, no existían.

Desde 2008 –destacó el sociólogo– existen nuevos actores en los movimientos sociales, el mundo árabe y musulmán por un lado con la Revolución de jazmín en Túnez o la que denominó como Revolución Egipcia; mientras por otro, los movimientos de indignados en el mundo –concepto surgido de la obra del francés Stéphane Hessel Indignez-vous! (¡Indignémonos!)– entre los cuales se encuentran los casos de España , Chile, Israel y Estados Unidos.

Otros movimientos recientes, que el sociólogo no catalogó dentro de los anteriores, fue el caso de las revoluciones de color, aquellas movilizaciones llevadas a cabo en naciones ex soviéticas contra líderes acusados de dictatoriales, autoritarios, etcétera.

Dentro de estas revoluciones de color se encuentran Yugoslavia (2000), Georgia (2003), Ucrania (2004), Kirguistán (2005) y Líbano (2005), pero también las fracasadas en Bielorrusia, Birmania, y Moldavia.

¿Cuál es la unidad entre estas nuevas formas de lucha?, cuestionó Wieviorka a los asistentes. “Estas luchas, desde las árabes musulmanas, hasta los indignados, no son sino el regreso de la Revolución, es el despertar de la Historia, es una nueva fase revolucionaria”, respondió.

Señaló que acepta la dificultad que requiere hablar de Revolución cuando unos movimientos no buscan tomar al Estado, unos hablan de acabar con una dictadura o, en el caso de España, concluyen que la democracia es buena pero no funciona bien.

Si bien en el comienzo de los movimientos no hay violencia destacó Wieviorka, hay violencia cuando el gobierno no escucha, cuando no se abre al juego democrático; lo que quieren estos movimientos es más democracia.

Para Wieviorka, el papel de las redes sociales resulta trascendente, pero sostiene que no se puede explicar los movimientos sociales sólo en función del manejo de éstas, y citó al sociólogo Manuel Castells quien se refiere al internet como la herramienta que colabora y hace posible la difusión de la acción, pero no la determina. Wieviorka señaló que hoy en día la articulación entre el internet y el espacio urbano está presente en el actuar de los movimientos sociales.

Otra de las coincidencias que Michel Wieviorka señaló entre los movimientos sociales actuales fue la negativa de éstos a ser dirigidos por una vanguardia, sin embargo, hay dos posturas en tanto a la relación de la “política real”, puesto que hay movimientos que no quieren sentarse a dialogar con el sistema político porque no buscan el poder del Estado, y hay otros que sólo buscan proponer y aceptan el trato con las fuerzas políticas.

“Si la acción colectiva no es revolucionaria, no es rupturista, no es movimiento social”, destacó.

Por último, enfatizó que los movimientos sociales y sus luchas no siempre serán capaces de quedarse como un movimiento social, el día de mañana –señaló, la violencia, la radicalidad, las acciones, van a ser más fuertes, entonces las categorías de democracia, justicia y demás, quedarán atrás, se verán sobrepasadas por estos nuevos actores en el mundo.

 

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