Alejandra Moreno / @achearta81
Foto: Larsjuh
(31 de octubre, 2013).- Ya le dijiste de todas las maneras posibles que no quieres regresar con él pero no deja de llamar. ¿Te persigue a donde quiera que vas y no para de mandarte mensajitos al celular y de dejarlos en la contestadora de tu casa? ¿Pasa del amor al odio para acto seguido disculparse y seguir intentando convencerte de que regreses? El acoso, la insistencia, el ruego, las lágrimas, el chantaje y la amenaza son las armas de las que echa mano un acosador para lograr retener a la persona que dice querer.
¿Sabías qué una mujer es agredida cada 15 segundos en México? Muchas de ellas viven aterradas por el acoso continuo de un ex que se niega a desaparecer. Lo más atemorizante de esta situación es la cantidad de casos de los cuales escuchamos todos los días sobre mujeres que terminan asesinadas a manos de un ex esposo o ex novio incapaz de entender la palabra “NO”.
Al hablar con sus familiares y amigos, la historia parece ser siempre la misma. Ella decidió terminar la relación, él se negó, suplico, prometió cambiar, la amenazó, le hizo regalos, las amenazas subieron de tono, ella empezó a sentir temor, algunas guardaron silencio, otras pidieron ayuda y nadie escuchó.
Si bien es cierto que muchas de estas amenazas llegan a quedar sólo en eso, ninguna persona debería de tener que pasar por esto.
Una mujer en esta situación me cuenta cómo después de haber recurrido a su papá para que interviniera sin conseguir que esto parara el acoso, recurrió a una línea de ayuda para mujeres maltratadas en la que le dijeron que cómo había permitido que las cosas llegaran a tal extremo, que era hora de que recurriera a las autoridades. Se presentó en el ministerio público para hacer su denuncia, y la persona que la atendió le preguntó si su ex pareja la había golpeado a lo que ella respondió que no, que la llamaba continuamente dejando mensajes que iban desde “te amo” “si regresas te ofrezco (cambiar, regalos, pagarte la escuela, etc.)” hasta reclamos por todo lo que había hecho por ella y lo mal que le pagaba al ya no amarlo. Explicó cómo no le contestaba ninguna llamada, que regresaba continuamente regalos y cartas, lo bloqueo de todas las redes sociales y que ya había pasado más de un año de esto y lo atemorizada que estaba. El ministerio público le respondió: ¡Señorita, el acoso no es un delito! Si no la golpea, nosotros no podemos hacer nada.
Cuando se tienen hijos en común con el acosador esta situación puede ser mucho más complicada: es frecuente la amenaza de “si me dejas te quito a los niños y no los vuelves a ver”.
El perfil
El acosador en general es una persona profundamente insegura, obsesiva, celosa, dependiente y con tendencia a culpar a los demás de sus carencias emocionales. Si bien muchos, después de un tiempo, desistirán o encontraran una nueva persona con la cual obsesionarse, muchos no se dan por vencidos y si ella inicia una nueva relación real o imaginada por el ex, la idea de “si no eres mía, no serás de nadie” puede rondar su mente y convertirlo en alguien peligroso.
Podemos recordar el caso reciente de Darcy Losada Álvarez, de 20 años, estudiante de la Escuela Nacional De Artes Plásticas, ENAP UNAM, quién desapareció el 24 de Marzo del 2013 por la noche al salir de su trabajo, días después encontraron su cuerpo que había sido golpeado hasta producir su muerte. Su ex novio, el responsable, explicó que la mató por que no quería regresar con él y ella ya tenía un nuevo novio. Los padres de Darcy mencionan que las amenazas del muchacho venían desde meses atrás
La diferencia entre tratar de reconquistar a alguien y el acosar a una persona es que en lo segundo no hay un límite. No importa la constante negativa de la víctima, el perseguidor que vive pendiente de cada uno de sus movimientos y se mantiene al acecho puede llegar a convertirse en una verdadera pesadilla.
¿Qué hacer?
Es responsabilidad de todos terminar con esta tendencia que desafortunadamente va en aumento: en primer lugar, de la víctima: ella no puede permitirse sentirse alagada o restarle importancia a lo que le está sucediendo; en segundo lugar, de la sociedad, educando a hombres y mujeres por igual y eliminando la idea de que las mujeres son una posesión; en tercer lugar, pero aún más importante, del gobierno que tiende a proteger al agresor y culpar a la víctima causando que muchas de ellas decidan no denunciar; y en cuarto lugar, los medios de comunicación, dejando de usar en estos casos titulares como “La mató por amor” “Crimen pasional”: son feminicidios y van en aumento ante una sociedad indiferente.
Si crees que tu integridad física corre peligro, ninguna precaución es exagerada, por ello te sugerimos tomar las siguientes medidas:
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Pide ayuda. Familiares y amigos deben estar enterados de lo que estás viviendo, no guardes silencio.
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Denuncia. Si rechazan brindarte ayuda, sigue tocando puertas, sabemos que es difícil no sentirse desmotivado ante esta situación pero es importante que se vaya creando un antecedente.
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Cambia la rutina. Utiliza diferentes rutas para ir al trabajo o volver a casa. Procura estar acompañada en la medida de lo posible.
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Por ningún motivo quedes de verlo en algún lugar a solas, no subas a su auto ni permitas que entre a tu casa.
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Siempre estaciona tu vehículo en áreas bien iluminadas.
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Si sientes que te siguen, ingresa a cualquier lugar concurrido como un centro comercial o restaurante y llama a alguien de tu confianza para que vaya a recogerte.
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Cambia las cerraduras de tu casa si él cuenta con llaves o si crees que puede ingresar. Si la casa es de él, vete de ahí.
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Servicios como el identificador de llamadas puede ser de mucha utilidad para evitar contestarle y llevar un registro del número del que te marca.
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Toma cada amenaza en serio, ya sea escrita o verbal. Si te es posible, solicita asesoría legal y recaba toda la información que puedas.
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Cuenta con un plan de seguridad para ti y tu familia en caso de que las cosas se compliquen. Es decir, establece un lugar seguro donde acudir o alguien a quién llamar cuando se presenten problemas.
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Acércate a asociaciones pro derechos de la mujer; algunas ofrecen refugio, atención psicológica y apoyo legal.
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Si tienes hijos, explícales que esta situación no es normal ni correcta y que debes tomar medidas para mantenerse a salvo.
Cada Estado tiene la obligación de proteger a la mujer de la violencia, exigir responsabilidad a los autores, hacer justicia y proporcionar atención a las víctimas.


