(31 de octubre, 2013).- El senador por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) Mario Delgado Carrillo pidió determinar un “posible peculado”, luego de denunciar que la Presidencia de la República busca que el Congreso de la Unión “regularice el endeudamiento en que ya incurrió” en 2013.
El peculado es un delito que se comete cuando se desvían fondos públicos para un fin distinto al autorizado. De acuerdo con el perredista, el Congreso “no puede ni tiene facultades para regularizar pasivos no aprobados previamente”.
Por esta razón, el también miembro de la Comisión de Hacienda razonó voto particular en contra de un apartado del Decreto a debate que pide un aumento en el monto de endeudamiento para llegar a 485 mil millones de pesos.
Dado que la Ley de Ingresos aprobada para el 2013 continúa vigente, Delgado solicitó un informe sobre cuáles fueron las medidas tomadas ante la disminución de ingresos con el fin de guardar el equilibrio presupuestario.
De acuerdo con el senador, el Gobierno Federal debió tomar medidas de reducción de gastos en comunicación social, gasto administrativo, servicios personales u generación de ahorros y economías para cumplir con la meta de ingresos.
Indicó que en la exposición de motivos presentada por el Ejecutivo se incluye, entre otras cosas, la caída en los ingresos tributarios y petroleros, la obligación de ajustar el gasto público y el apremio por no agravar la desaceleración. No obstante, de acuerdo con un comunicado de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) presentado en julio de este año, los ingresos totales fueron 0.1 por ciento mayores a los del mismo periodo de 2012.
El perredista se cuestiona, entonces, ¿cuándo se originó el desequilibrio que obliga al Ejecutivo Federal a proponer un aumento de 0.4 por ciento en el déficit, equivalente a 70 mil millones de pesos para este 2013, cantidad superior al presupuesto de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) para 2014?
En caso de aprobarse el déficit público de 1.5 por ciento del PIB, el legislador sostiene que sería el más elevado desde 1990. Si sumado a esto se incluye la inversión de Pemex, se prevé un déficit de 3.5 por ciento, el más alto desde 1989, concluyó.

