El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) instalará 20 centrales de mezclas en distintas regiones del país, con el objetivo de garantizar soberanía sanitaria, seguridad en la preparación de medicamentos y transparencia en el uso de insumos médicos. El proyecto, que sustituirá por completo la dependencia de proveedores privados, permitirá que desde el próximo año las instituciones públicas elaboren directamente mezclas para quimioterapias, antibióticos y nutriciones parenterales, sin recurrir a contratos externos.

El director general del IMSS, Zoé Robledo, explicó que estas instalaciones contarán con medidas de inocuidad estrictas y personal altamente capacitado, lo que asegurará el cumplimiento de los protocolos médicos y la eficiencia en el uso de los medicamentos.
“Se trata de recuperar la autonomía del sistema público de salud y poner fin a un monopolio que por años concentró tanto la producción de fármacos oncológicos como la elaboración de las mezclas”, señaló.

Soberanía sanitaria y control de insumos
El funcionario detalló que con las nuevas centrales se controlará cada vial o dosis utilizada en los tratamientos, evitando pérdidas o uso indebido de sobrantes. Hasta ahora, explicó, los contratos con empresas privadas incluían tanto la compra del medicamento como el proceso de mezcla, sin transparencia total sobre el destino de los insumos. Con el nuevo esquema, las instituciones públicas podrán dar seguimiento completo al ciclo de cada medicamento, desde su recepción hasta la aplicación al paciente.

Inicio de operaciones en 2026
El contrato vigente con los proveedores privados concluirá en diciembre, y el IMSS prevé iniciar el año con la operación total de las 20 centrales, lo que permitirá eliminar la necesidad de nuevas contrataciones externas. Esta transición, dijo Robledo, ha implicado un proceso técnico complejo, debido a que durante años el instituto dependió de servicios privados que incluso enfrentaron incidentes en hospitales particulares.

Colaboración con otras instituciones públicas
Además del IMSS, el proyecto contempla la posibilidad de que IMSS-Bienestar y el ISSSTE utilicen la infraestructura de las centrales en los estados donde aún mantienen contratos con empresas privadas. Esta cooperación, añadió Robledo, permitirá ampliar el acceso a medicamentos seguros y fortalecer el sistema público de salud bajo principios de eficiencia, transparencia y soberanía sanitaria.


