El mensaje resonó con fuerza. En Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum advirtió que las mujeres indígenas no solo han cargado con las cadenas de la desigualdad durante siglos, sino que siguen enfrentando tres formas de discriminación muy comunes del país: por ser indígenas, por el color de piel y por ser mujeres. Y lo hizo con una frase que se volvió eje central del discurso:
“Las mujeres indígenas son la raíz de México”.
Durante la Mañanera del Pueblo de este viernes 28 de noviembre, la mandataria colocó en el centro de la agenda a las mujeres originarias y exigió replantear los prejuicios que la historia impuso desde la época colonial.
La triple barrera: origen, color de piel y género
Sheinbaum recordó un diagnóstico elaborado en la Ciudad de México cuando era jefa de Gobierno. La encuesta mostró, sin rodeos, un orden sistemático de exclusión:
“Primero se discrimina por ser indígena, luego por color de piel y después por ser mujer. Si juntamos las tres, las más discriminadas en México son las mujeres indígenas”.
Con ello, subrayó que las violencias estructurales no son abstractas: se viven en cada comunidad, en cada trámite, en cada espacio público. Y aunque existen avances, sostuvo que su administración mantiene un compromiso directo con la igualdad, la justicia social y la erradicación de cualquier forma de discriminación.
Lenguas madres, historias vivas: el papel central de las mujeres
La presidenta hizo un reconocimiento a las guardianas de las 68 lenguas originarias que se mantienen vivas gracias al trabajo cotidiano de las mujeres en sus comunidades.
“Se llama lengua madre porque son las madres quienes la transmiten”.
Sheinbaum explicó que esta transmisión no solo preserva idiomas, sino que resguarda cosmovisiones, memoria, tradiciones y vínculos que sostienen la identidad del país.
Malintzin, la historia que la Colonia torció
Sin rodeos, la presidenta también invitó a revisar la narrativa que se construyó sobre Malintzin, recordando que fue esclavizada y utilizada como intérprete en condiciones de dominación, y que su figura fue injustamente reducida al estigma de “traidora”.
Retomó la reflexión de Octavio Paz en El laberinto de la soledad, al mencionar cómo la violencia de la conquista dejó heridas de larga duración. Pero llamó a superar esa lectura para reconocer la grandeza y resistencia de los pueblos originarios.
Además, pidió dar visibilidad a otras mujeres indígenas históricas, como la hija de Moctezuma, y a las mujeres que hoy sostienen a sus comunidades con trabajo, conocimiento y cuidado.
Compromiso de Estado: igualdad y dignidad como política pública
De manera enfática, Sheinbaum reiteró que su gobierno mantiene una posición firme:
“Eso tiene que erradicarse en México: la discriminación contra la mujer indígena”.
La mandataria afirmó que el machismo, el racismo y la desigualdad siguen siendo desafíos que requieren políticas públicas sostenidas, con enfoque comunitario, cultural e intergeneracional.
Recalcó que las mujeres indígenas son esenciales para el presente y el futuro del país, y que su reconocimiento no puede depender de discursos aislados, sino de acciones directas para garantizarles acceso a derechos, justicia, oportunidades y protección.
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