En un movimiento clave para la política de seguridad y defensa del país, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo envió una solicitud formal al Senado de la República para autorizar la entrada de elementos de los Navy SEALs y del 7º Grupo de Fuerzas Especiales de la Marina de los Estados Unidos a territorio mexicano. El objetivo principal es fortalecer las capacidades tácticas y operativas de las fuerzas armadas de México.

Trayectoria y contexto de la cooperación militar
La relación en materia de seguridad entre México y Estados Unidos ha mantenido un flujo constante de colaboración, pero bajo la actual administración se ha puesto especial énfasis en el adiestramiento especializado. A lo largo de 2025, se han realizado diversas solicitudes similares que el Senado ha aprobado, permitiendo que delegaciones militares estadounidenses capaciten a elementos mexicanos en tácticas de combate, inteligencia y respuesta ante amenazas complejas.
Este nuevo requerimiento surge apenas un día después de la segunda reunión del Grupo de Implementación en Seguridad México-Estados Unidos, donde ambos gobiernos acordaron intensificar la lucha contra el tráfico de armas, el fentanilo y los grupos delictivos transnacionales. La llegada de este grupo de élite representa la ejecución práctica de esos acuerdos bilaterales.

Detalles de la misión y objetivos
La propuesta contempla el ingreso de 29 efectivos estadounidenses (19 Navy SEALs y 10 del 7º Grupo de Fuerzas Especiales), quienes llegarían a bordo de una aeronave Hércules C-130 con su respectivo armamento y equipamiento. Las actividades están programadas para realizarse entre el 19 de enero y el 15 de abril de 2026.
Los puntos centrales del adiestramiento denominado “Mejorar la Capacidad de las Fuerzas de Operaciones Especiales” incluyen:
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Capacitación táctica: Instrucción en operaciones de alta especialización y actualización en técnicas de vigilancia.
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Inteligencia: Mejora en la recopilación de datos en ambientes de alta complejidad y hostilidad.
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Sedes operativas: El entrenamiento se llevará a cabo en Donato Guerra (Estado de México), Champotón y Ciudad del Carmen (Campeche).

Reacciones y comentarios relevantes
La solicitud ha generado un debate importante en el poder legislativo y entre la opinión pública. Por un lado, la administración federal y los legisladores de Morena defienden la medida como una oportunidad de “alto valor para alinear criterios operativos” y fortalecer la preparación de la Secretaría de Marina (Semar) frente a retos como los ataques con drones en la frontera y el robo de hidrocarburos.
Sin embargo, otros sectores han expresado cuestionamientos sobre el alcance de la presencia militar extranjera. Se han planteado interrogantes sobre si este tipo de colaboraciones podrían comprometer la soberanía nacional, aunque el gobierno enfatiza que estas actividades se realizan estrictamente bajo esquemas de adiestramiento y cooperación mutua, sin facultades de ejecución directa para los militares extranjeros.


