La Fiscalía General de la República (FGR) acusó a Raúl Rocha Cantú de participar en un esquema de contrabando mediante el cual un grupo criminal introdujo a México 400 armas y cargadores, mismos que eran ofrecidos para su venta a través de WhatsApp, de acuerdo con la imputación presentada ante el juez de Control del Centro de Justicia Penal Federal en Querétaro, Octavio Alarcón Terrón, con la que se solicitó una orden de aprehensión en su contra.
Según la acusación ministerial, el grupo delictivo —aún sin denominación formal— operaba una red de introducción y comercialización de armamento, cuyo ingreso al país se realizaba por la frontera con Guatemala, para posteriormente distribuirlo en territorio nacional.
La investigación de la FGR se apoya en intervenciones telefónicas que permitieron identificar a uno de los presuntos operadores encargado de concretar las ventas en la Ciudad de México, utilizando plataformas digitales como principal medio de contacto con los compradores.

En la imputación presentada ante el juzgado federal, la Fiscalía señaló que Raúl Rocha Cantú habría tenido un papel relevante dentro de la estructura criminal, al participar en la dirección y financiamiento de las actividades ilícitas, lo que habría permitido incrementar la capacidad operativa del grupo.
Con base en estos elementos, el Ministerio Público federal solicitó la orden de captura correspondiente, al considerar que existen indicios suficientes de la presunta participación del empresario en el contrabando de armamento y en la obtención de ganancias derivadas de su comercialización ilegal.

