Estados Unidos modificó la acusación contra Nicolás Maduro y eliminó gran parte de las referencias al llamado “Cártel de los Soles”, dejando de señalarlo como líder de una organización de narcotráfico estructurada, de acuerdo con los documentos judiciales actualizados.
La nueva imputación fue presentada horas después de la captura de Maduro y su esposa, Cilia Flores, en Caracas por fuerzas estadounidenses, y ahora describe el esquema señalado en el expediente como un “sistema de clientelismo”, en contraste con la narrativa utilizada desde 2020.
De “cártel” a “clientelismo”: el giro en el lenguaje
El cambio marca distancia respecto a la acusación emitida en 2020 por un gran jurado en Estados Unidos, donde se sostenía que Maduro “ayudó a gestionar y, en última instancia, a liderar el Cartel de los Soles” conforme ascendía al poder.
En el documento actualizado, la fiscalía suaviza el lenguaje: mantiene las acusaciones por tráfico de drogas, pero reduce al mínimo las alusiones al supuesto cartel como una organización criminal real.
El texto, según la imputación revisada, señala que el mandatario “participa, perpetúa y protege una cultura de corrupción” donde élites venezolanas se enriquecen mediante el narcotráfico y protegen a socios dedicados a ese negocio ilícito.
Dos menciones, cuando antes eran decenas
El nuevo expediente apenas incluye dos menciones al término “Cartel de los Soles”, cuando en la acusación de 2020 aparecía decenas de veces, según la información contenida en el propio caso.
Bajo esta versión, las ganancias descritas en la imputación fluyen hacia funcionarios corruptos que “operan en un sistema de clientelismo” dirigido por quienes están en la cima, “conocido como el Cartel de los Soles”.
El origen del término: de los uniformes a la narrativa judicial
La investigación citada en el caso sostiene que el origen de la etiqueta “Cartel de los Soles” sería más periodístico que criminalístico. De acuerdo con esos hallazgos, el término fue utilizado en la década de 1990 para referirse a generales individuales que portaban soles en sus uniformes y que estaban presuntamente vinculados a actos de corrupción, sin que ello implicara la existencia de un cartel formal, con estructura y mando único.
El expediente sugiere que tratar esa expresión como si fuera una organización unificada habría servido para sostener parte de la presión diplomática y jurídica de Estados Unidos, una interpretación que, según el propio contenido referido, especialistas en crimen organizado consideran equivocada.
El efecto político: cuando el “nombre” se cae, el caso se reacomoda
El ajuste también contrasta con el uso político que se dio a esa narrativa en años recientes: los señalamientos de 2020 fueron citados reiteradamente por Donald Trump como parte de la justificación de su ofensiva antidrogas en el Caribe, según el contexto incluido en la información.
Ahora, con el expediente retocado, el caso se mueve en otra dirección: menos “cartel” como estructura, más red de poder, corrupción y protección bajo un esquema descrito como clientelar, sin que eso implique que se retiren los cargos por narcotráfico que la fiscalía mantiene contra Maduro.


