Dámaso López Serrano, conocido como “El Mini Lic”, fue sentenciado este miércoles a cinco años de prisión por un tribunal federal en Alexandria, Virginia. La condena responde a cargos de tráfico de fentanilo, delito cometido mientras se encontraba bajo libertad condicional y bajo el programa de testigos protegidos del gobierno estadounidense.
López Serrano, hijo de Dámaso López Núñez (antiguo brazo derecho de Joaquín “El Chapo” Guzmán), había logrado evitar una estancia prolongada en prisión en 2022 tras declararse arrepentido. Sin embargo, su reincidencia en el narcotráfico ha dado un giro a su situación jurídica y política.
De acuerdo con reportes del Washington Post, el FBI detectó que López Serrano intentaba coordinar la entrega de tres kilos de fentanilo en Los Ángeles. Esta actividad ilícita se realizaba mientras el acusado gozaba de los beneficios de ser un testigo cooperante de la justicia estadounidense.
Esto luego de que en 2022, un juez en San Diego lo sentenciara a “tiempo cumplido” tras cinco años de cárcel, otorgándole libertad supervisada tras su promesa de “empezar una nueva vida”. En 2024 fue arrestado nuevamente al confirmarse que seguía operando en el mercado de las drogas sintéticas.
El caso Javier Valdez y la deuda con México
La sentencia de este miércoles revive la exigencia de justicia en México. El gobierno mexicano ha solicitado formalmente la extradición de “El Mini Lic” desde 2020, señalándolo como el autor intelectual del asesinato del periodista Javier Valdez, ocurrido en Culiacán en 2017.
Hasta ahora, Estados Unidos se había negado a entregarlo bajo el argumento de su estatus como testigo protegido. No obstante, fuentes jurídicas citadas por la prensa estadounidense sugieren que, tras esta nueva condena por reincidencia, el Departamento de Justicia podría reconsiderar la entrega del acusado a las autoridades mexicanas.
A pesar de las acusaciones de la Fiscalía mexicana, López Serrano y su padre han negado sistemáticamente su participación en el crimen del fundador de Ríodoce. Según su versión, los responsables de ordenar el homicidio del corresponsal de La Jornada fueron los hijos de Guzmán Loera, conocidos como “Los Chapitos”.
Javier Valdez fue un referente del periodismo de investigación en temas de narcotráfico. Su asesinato en mayo de 2017 generó una ola de indignación internacional que, siete años después, sigue esperando el cierre del proceso contra sus autores intelectuales.

