La reforma electoral impulsada por el gobierno federal contempla conservar los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLEs), pero con una reestructuración que implicará reducir su tamaño, limitar su gasto operativo y ajustar los salarios de sus funcionarios a criterios de austeridad, confirmó la presidenta Claudia Sheinbaum.
Durante la presentación de la iniciativa, la mandataria explicó que el futuro de estos organismos fue uno de los puntos más debatidos dentro de la propuesta, debido a los cuestionamientos sobre su costo y funcionamiento en el sistema electoral nacional.
Sheinbaum detalló que, tras el análisis, se optó por no desaparecer los institutos electorales estatales, pero sí modificar su operación para hacerlos más eficientes y menos costosos.

Los OPLEs son las instancias responsables de organizar los procesos electorales en las entidades federativas, en coordinación con el Instituto Nacional Electoral, que es el órgano encargado de la rectoría del sistema electoral en el país.
El objetivo de estos ajustes, de acuerdo con la propuesta, es evitar duplicidades en funciones, optimizar los recursos públicos y fortalecer la eficiencia institucional sin eliminar las autoridades electorales locales.
La iniciativa forma parte del paquete de reforma electoral que el Ejecutivo federal enviará al Congreso de la Unión, donde se discutirá el alcance definitivo de los cambios planteados al modelo electoral vigente.


