Irán elevó el tono este martes. El portavoz del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), el general Alí Mohammad Naeini, aseguró que la respuesta contra Estados Unidos e Israel no se detendrá y que su país vengará las muertes provocadas por los recientes bombardeos.
“Las puertas del infierno se abrirán cada vez más para EE.UU. e Israel”, declaró el vocero, citado por la agencia Tasnim.
No fue una frase aislada: el mensaje vino acompañado de una advertencia clara sobre lo que viene.
“Vengaremos la sangre de nuestros queridos mártires”, sostuvo Naeini, al adelantar que “el enemigo debe esperar ataques continuos y ejemplares” hasta “infligir una derrota completa e instructiva”.
Relevo inmediato en la cúpula militar
En medio de la escalada, el CGRI confirmó el nombramiento del general de división Ahmed Vahidi como nuevo comandante en jefe, tras la muerte del teniente general Mohammad Pakpour durante los ataques conjuntos.
“La Guardia Revolucionaria continuará sus misiones a través del general Vahidi, con fuerza y sin ninguna interrupción; no hay motivo de preocupación”, afirmó Naeini, subrayando que la estructura operativa del cuerpo élite se mantiene activa.
El origen de la ofensiva
La madrugada del 28 de febrero, fuerzas de Israel y Estados Unidos lanzaron un ataque conjunto contra Irán con el objetivo declarado de “eliminar las amenazas” de la República Islámica.
Los bombardeos dejaron un saldo de alto impacto: la muerte del líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí, y de al menos cuatro altos mandos militares.
La respuesta de Teherán no tardó. La capital iraní ordenó varias oleadas de misiles balísticos contra territorio israelí y contra bases estadounidenses en Oriente Medio, ampliando el radio del conflicto.
Advertencia regional
Desde el cuartel general central de Jatam al Anbia, su comandante Ali Abdollahi reforzó la postura oficial: los ataques contra Israel y objetivos estadounidenses en la región, dijo, continuarán sin cesar “en respuesta a la descarada agresión de EE.UU. y del régimen sionista” hasta que el enemigo sea derrotado.
La tensión escala con declaraciones directas, cambios en la cúpula militar y operaciones en marcha. El mensaje de Teherán es inequívoco: la confrontación no ha terminado y, según su propia narrativa, apenas comienza.


