El conflicto armado entre Irán y Estados Unidos, éste último con la ayuda de Israel, está escalando. El cierre del Estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca del 30% del comercio global de petróleo, tiene repercusiones a nivel global.
Que Irán cierre el paso del oro negro trae presiones inflacionarias, es decir, eleva el precio del crudo. En este sentido, México no está exento a lo que sucede del otro lado del mundo y menos a los temas petroleros.
De acuerdo con estimaciones de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, el precio del petróleo oscilará este año en 54.9 dólares por barril. Sin embargo, por el contexto geopolítico se ha disparado hasta los 70 dólares, al subir 7% en las últimas horas.
Este abrupto crecimiento del precio del petróleo se traduce en más dinero para las arcas del gobierno. La Secretaría de Hacienda prevé que por cada dólar que suba el previo del crudo se traduce en 11 mil 600 millones de pesos adicionales en la recaudación de los ingresos petroleros.
Lo anterior es consecuencia de mayores ingresos por exportaciones de petróleo más que el incremento de los gastos por importación de hidrocarburos para Petróleos Mexicanos (Pemex).
Se espera mayor volatilidad
De acuerdo con Alfredo Marentes, Market Analyst en VT Markets, la evolución reciente en los precios del petróleo abre un escenario de mayor volatilidad para los mercados financieros globales, especialmente si se materializan interrupciones físicas en el suministro de crudo.
De acuerdo con el especialista, el punto clave es determinar si el movimiento actual responde a un incremento temporal por incertidumbre o si podría convertirse en una disrupción real del suministro.
“El Estrecho de Ormuz es particularmente relevante, ya que por esa vía transita una parte significativa del petróleo mundial, por lo que cualquier bloqueo serio podría impulsar los precios rápidamente”, acotó.
Marentes explicó que, por ahora, el escenario más probable es un aumento en la volatilidad acompañado de una prima de riesgo de corto plazo en los precios del crudo, es decir, un alza motivada por incertidumbre más que por una interrupción efectiva del flujo de suministro.
Para este año, el gobierno federal estima mayores ingresos petroleros en 20.3% real respecto a los estimados para el cierre de 2025. Es decir espera cerca de 1.2 billones de pesos.


