El saneamiento del Río Lerma comienza a mostrar resultados concretos. En jornadas coordinadas por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), autoridades de los tres niveles de gobierno lograron el retiro de más de 27 toneladas de residuos sólidos, una intervención directa para mejorar el flujo del agua y reducir la contaminación en esta importante cuenca del país.
Las acciones se llevaron a cabo en puntos estratégicos del Estado de México, con la participación de alrededor de 450 personas, quienes trabajaron en la limpieza de márgenes y afluentes clave que presentaban acumulación crítica de desechos.
Intervención directa en puntos críticos del río
Las jornadas se concentraron en los municipios de Toluca y Tianguistenco, donde se intervinieron tramos específicos que impactan directamente en la cuenca Lerma-Santiago.
Entre las zonas atendidas destacan:
- Un kilómetro del Río Tejalpa
- Un kilómetro en el paraje El Apilulco, dentro de la Barranca Sin Nombre, afluente del Río Mezapa
En estos puntos, los equipos retiraron residuos que impedían el paso natural del agua, generaban contaminación y afectaban el equilibrio ambiental.
240 llantas, 12 toneladas de escombro y residuos de alto impacto
El volumen de desechos recuperados refleja la magnitud del problema que enfrentaba la zona. Entre los materiales retirados destacan:
- 240 llantas, uno de los residuos más contaminantes en cuerpos de agua
- Aproximadamente 12 toneladas de escombro
- Vidrio, plásticos y objetos de gran tamaño que obstruían el cauce
Estos materiales no solo frenaban el flujo hidráulico, también representaban un riesgo para la biodiversidad, la calidad del agua y la seguridad de las comunidades cercanas.
Coordinación institucional y acción ambiental sostenida
Las labores fueron realizadas en conjunto con la Comisión Nacional del Agua (Conagua), como parte de los compromisos del Acuerdo Nacional por el Derecho Humano al Agua y la Sustentabilidad, una estrategia orientada a recuperar las cuencas hídricas y proteger los recursos naturales.
Además del impacto inmediato en la limpieza del río, estas jornadas fortalecen las tareas de inspección y vigilancia ambiental, al tiempo que consolidan la colaboración entre instituciones y ciudadanía.
Restauración del ecosistema y recuperación del cauce
La acumulación de residuos en ríos y afluentes no solo afecta la estética del entorno. Su retiro permite restablecer el flujo del agua, reducir riesgos de inundación y avanzar en la recuperación del ecosistema.
Estas acciones forman parte de un esfuerzo más amplio para la rehabilitación de la cuenca Lerma-Santiago, una de las más relevantes del país, con impacto directo en millones de personas.
Con más de 27 toneladas de basura retiradas, el Río Lerma comienza a recuperar espacio, flujo y equilibrio, en una intervención que combina acción inmediata, coordinación institucional y participación social.


