Un hombre viejo, rico y blanco convenció a otro de ir a la gran guerra contra los persas gracias a un montón de diapositivas exageradas. Difícil entender que estamos donde estamos gracias a la magia de PowerPoint. Los consejeros bélicos de Trump pensaron que no caería en semejante farsa cuando Netanyahu fue a prometerle una victoria en Irán. Desde que arrancó la guerra hace más de cuarenta días, el pueblo de Estados Unidos se encontró con un aumento de entre 30% y 35% en el precio de la gasolina: los galones pasaron de 2.9 dólares a 4.15 dólares. En Filipinas, se declaró ya un Estado de Emergencia Energética, después del bombazo a los precios del diésel y la gasolina que se duplicaron al instante. Los puertos de Irak y Kuwait requieren pasar por Ormuz sí o sí, pues hoy están paralizados. En algunas capitales de Pakistán se llama al home-office para lidiar con los cortes energéticos. No hay país que no esté nervioso por cómo cambiará toda su ruta de comercio energético gracias a que supieron mentirle bien al mandamás de Estados Unidos. Y es que apenas va comenzando y el desastre ya puede olerse a la distancia. ¿En tu país no huele? Inhala de nuevo.

Bastó un misil iraní en suelo qatarí para que se dispararan los precios del gas en Europa en un 50%, todo esto en un solo día. Los datos internos exponen que Netanyahu expuso situaciones totalmente exageradas e imaginarias a Donald Trump en donde el Mossad lograba una revolución de color para eliminar al régimen chiíta del Ayatolá Kamenei en menos de dos semanas. Prometieron que sería más fácil que lo sucedido en Venezuela con el débil Nicolás Maduro. Ignoraban los mandamases de Israel y Estados Unidos que los iraníes son una nación élite en tecnología, matemática, física y sobre todo inteligencia militar. Ignoraron como ilusos el poder estratégico y bélico de las Guardias Revolucionarias iraníes, presentes en el poder desde 1979, es decir, casi medio siglo de práctica, de respuesta coordinada y de planeación anti ataques prácticamente diarios desde hace décadas. La famosa soberbia de la milicia estadounidense incluso advirtió a Trump que no entrara en un caos de esa magnitud en Asia Occidental; aunque conquistados, nadie ha podido controlar a todos los persas. Tampoco nadie estaba muy atento a cómo Irán se iba haciendo más difícil de atacar y más complicado de vencer.
Desde otro punto del mapa, nadie se alertó por la idea de que Rusia creó cada vez más lazos comerciales, satelitales y militares con los iraníes, al punto de garantizarles las ventajas actuales de disuasión y observación satelital en tiempo real. Esto no hubiera sucedido hace cinco años, ¿cómo es que lo dejaron pasar? No olvidemos que este enero de 2026, China, Irán y Rusia firmaron un pacto estratégico para contrarrestar la presión militar y económica de Estados Unidos. Parece ser que nadie estaba al tanto de esto en Washington. En los equipos más cercanos a Trump y Netanyahu no hubo una sola persona con la inteligencia suficiente para entender que tan solo el posible cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán sería quizá el cálculo más erróneo de todo el siglo XXI, rompiendo de lleno con la poca fuerza que le quedaba al dólar como moneda de poder global. La crisis más grande contra la moneda de Estados Unidos ni siquiera debía estallar tan rápido, pero también Israel logró forzar a los estadounidenses a poner en grave peligro a su moneda, aún la más poderosa del planeta.
En los equipos más cercanos a Trump y Netanyahu no hubo una sola persona con la inteligencia suficiente para entender que tan solo el posible cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán sería quizá el cálculo más erróneo de todo el siglo XXI.
Empecemos reconociendo que ya no existen las cadenas de suministro globales como las conocíamos hasta hace poco más de dos meses. Para pasar un navío ahora mismo por el estrecho de Ormuz se requiere pagar con dos monedas: renminbi chino, el famoso yuan, o criptodivisas, de preferencia Bitcoin o stablecoins como USDT o USDC (sobra decir que estas monedas digitales estables están controladas por privados desde Estados Unidos y El Salvador, respectivamente). De repente estamos viviendo en un planeta en donde se pueden cobrar ya transacciones petroleras globales en otra moneda que no sea el dólar, y lo peor es que se vende y compra ahora en la moneda rival directa del dólar estadounidense. ¡Y Estados Unidos no puede hacer nada real para evitarlo. Esto no pasaba al inicio del siglo. China gana cada día de esta guerra, incluso en silencio absoluto. ¿Por qué no cobrar en el rial iraní?, me preguntó. La respuesta es que el yuan chino lleva años queriendo tokenizarse, moverse libremente por la cadena de bloques, y siendo estimulado su uso en todas las naciones del bloque BRICS+. Y no hay nada que pueda hacer Donald Trump y Benjamin Netanyahu para ver cómo se desangra el alma misma del dólar; al primero parece angustiarle esta idea por las noches y siento que al segundo esta noticia prácticamente le entretiene.
Además de la debacle militar y económica, hay otro curioso cambio que arrancó después del primer misil estadounidense en Teherán este 2026. Resulta que el tipo de ataques que realizan diariamente Trump y Netanyahu han unido como nunca a los pueblos musulmanes. Desde Líbano hasta Yemen se escuchan cantos de unidad contra el sionismo, un movimiento global que parecía imposible de criticar públicamente hace menos de tres años. Cuando más ha decidido Israel confrontar a las naciones musulmanes y árabes, más ha logrado unificar la protesta global contra las ideas más radicales del sionismo israelí. El mito del antisionismo israelí ha caído más rápido que un misil Fattah-2 iraní. Sin estas avanzadas militares tan cargadas de brutalidad, desde Gaza hasta Líbano, sería prácticamente imposible sostener un discurso anti-israelí de otra manera. Resulta que Turquía, Pakistán y Arabia Saudita se están haciendo más cercanas que nunca, algo que le viene peor que nunca al ya debilitado Israel.
Entonces, ¿qué ventaja presumir después de perder durante más de un mes ante un puñado de misiles hipersónicas persas? Ya se cuestiona a nivel global si es buena idea seguir con la carnicería de las Fuerzas de Defensa Israelí o parar en seco. España está dando cátedra de cómo separarse de la locura sionista global. Italia ha levantado la voz, hasta la tibia Francia de Macron se está separando de las ideas militares de Estados Unidos. América Latina eligió de golpe posicionarse contra las prácticas coloniales del trumpismo, una red de protesta latinoamericana que no era necesario generar de forma tan inmediata y que meterá en problemas a la nación del pay de manzana en las elecciones del futuro inmediato.
!["Los dolientes asisten a un funeral por las niñas y el personal que perdieron la vida cuando una escuela primaria en la provincia de Hormozgan, en el sur de Irán, fue alcanzada en el primer día de los ataques estadounidense-israelíes contra Irán. [Anadolu]"](https://www.aljazeera.com/wp-content/uploads/2026/03/AA-20260303-40718465-40718453-FUNERAL_HELD_FOR_CHILDREN_WHO_LOST_THEIR_LIVES_IN_USISRAELI_ATTACK_ON_IRANIAN_PRIMARY_SCHOOL-1772532288.jpg)
Estamos entonces ante las grandes coyunturas del siglo XXI. De alguna manera, Israel logró después de cuarenta años convencer a un hombre sin noción alguna de historia para cumplir sus planes más sádicos. Pareciera que una nación pequeñita como Israel no tendría jamás el poder para controlar al gran titán militar de Estados Unidos, pero ha sucedido y es tan absurdo como irónico ver cómo la narrativa de su guerra choca de lleno contra la realidad global. Trump ha dicho que sí a la caída de su gran nación para beneficio de los intereses de Israel. Es decir, una nación con 250 años de antigüedad y poblada por 349 millones personas en el norte de América es controlada de facto, y desde la comodidad de su gobierno, por un país mucho más joven, del tamaño de Hidalgo, con 78 años de edad y apenas 10.2 millones de habitantes.
Esto es apenas un recuento de un par de semanas. Las negociaciones ya reventaron, así que estamos por presenciar escenarios nunca antes vistos en una guerra. ¿Estamos listos como humanidad para resistir las consecuencias de la mentira más grave del siglo XXI?


