Bajo la premisa de que todo embarazo en menores de 14 años es producto de un abuso sexual, el Gobierno de México, a través de la Secretaría de las Mujeres y el Grupo Interinstitucional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (GIPEA), anunció la puesta en marcha de la estrategia “Niñas y Adolescentes Libres y Seguras”.
Este programa focalizado se implementará durante este 2026 en los 50 municipios con mayor incidencia de violencia sexual y uniones tempranas en el país, utilizando recursos del Fondo para el Bienestar de las Mujeres (FOBAM).
La administración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha definido la protección de las infancias como una prioridad central. La estrategia rompe con visiones previas al establecer una visión institucional clara: una niña de entre 10 y 14 años embarazada no ejerce su voluntad, sino que es víctima de violencia.
“Los datos son evidentes: en la mayoría de los casos, las niñas están relacionadas con personas mucho más grandes que ellas. Su estado es producto del abuso sexual”, señala el lineamiento de la estrategia.
Geografía de la intervención: Estados críticos
El análisis técnico para seleccionar los 50 municipios prioritarios consideró variables como embarazo infantil, violencia sexual y uniones forzadas, tanto matrimonios como unión libre.
La intervención se concentrará de manera destacada en entidades como Guerrero, que encabeza la lista con 11 municipios; le siguen Chiapas, Chihuahua, el Estado de México y Oaxaca, con cinco municipios cada uno; mientras que entidades como Coahuila, Guanajuato, Jalisco, Puebla y Veracruz, cuentan con dos municipios prioritarios, respectivamente.
Uno de los pilares más ambiciosos de la Fase III de la ENAPEA es el combate a la normalización de las uniones forzadas. El Gobierno de México ha sido tajante: las leyes y la dignidad de las niñas están por encima de cualquier uso o costumbre.
Los componentes clave de la estrategia incluyen impulsar la reforma de códigos penales estatales para establecer sanciones firmes contra el abuso sexual, asegurar que los casos detectados en el sector salud o educativo no queden impunes e intervenir de forma directa en comunidades y escuelas para transformar la visión de docentes y familias sobre el proyecto de vida de las menores.
La Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (ENAPEA), coordinada por el CONAPO, busca una transformación estructural. El objetivo final es ambicioso pero claro: erradicar por completo los nacimientos en niñas de 10 a 14 años para el año 2030 y reducir en un 50 por ciento los embarazos en adolescentes.
Con este despliegue interinstitucional, en el que participan 36 dependencias de la Administración Pública, sociedad civil y organismos internacionales, México busca devolver a las niñas su derecho a un futuro de libertad, salud y bienestar.


