De regreso de su gira por España, la presidenta Claudia Sheinbaum fijó el tono de su participación en la IV Cumbre para la Defensa de la Democracia: México debe posicionarse en el mundo desde su historia, su identidad y el reconocimiento de sus pueblos originarios.
Desde Palacio Nacional, la mandataria resumió el eje de su mensaje con una definición directa:
“Quien es mexicano por nacimiento o por adopción, desde mi punto de vista, tiene que reconocer el legado de grandeza de donde venimos”.
El planteamiento no fue menor: colocó a México como un país que defiende su origen y lo proyecta como base de su política internacional.
Identidad nacional: sin divisiones ni visiones coloniales
Sheinbaum profundizó en su postura sobre la identidad mexicana, rechazando cualquier intento de fragmentación social basada en visiones históricas superadas.
“Quien quiera separar a los indígenas de los mestizos, pues casi está en la colonia y la división de castas que hubo”, afirmó.
En ese sentido, insistió en que México es un solo país, construido desde la diversidad y la riqueza de sus civilizaciones:
“Somos parte de un solo país y hay que reconocer la grandeza de los pueblos y no esta visión de que con el descubrimiento de América o la conquista llegaron a civilizarnos”.
México y su papel en el mundo: autodeterminación como eje
La presidenta también vinculó su discurso con los principios históricos de la política exterior mexicana, subrayando que el país mantiene una posición de vanguardia en el escenario internacional.
“La otra que hoy es importantísima es la política exterior de México y la vanguardia que representa en el mundo el que nuestra Constitución esté la autodeterminación de los pueblos”, explicó.
Recordó que estos principios —no intervención, solución pacífica de conflictos y autodeterminación— forman parte de una tradición que se remonta a figuras como Benito Juárez, Francisco I. Madero y Lázaro Cárdenas.
Propuesta internacional: paz, reforestación y desarrollo
Uno de los puntos centrales de su participación fue la propuesta de redirigir recursos globales destinados a conflictos hacia proyectos de desarrollo, como la reforestación y la generación de empleo.
Este planteamiento, ligado a su posición sobre Cuba, refuerza la idea de que México busca impulsar un enfoque internacional basado en cooperación y bienestar.
Además, la mandataria propuso que la siguiente cumbre se realice en territorio mexicano, con énfasis en desarrollo compartido y colaboración entre naciones.
Relación con España y agenda cultural
Durante su encuentro con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, Sheinbaum destacó la intención de fortalecer los vínculos bilaterales en distintos frentes.
“Hablamos de seguir con las exposiciones en España, particularmente de seguir enviando exposiciones que tienen que ver con los pueblos originarios, también con lo que fue la llegada de los españoles, los abusos de la conquista”, señaló.
La agenda incluye cooperación cultural, educativa y técnica, así como el impulso a espacios que permitan revisar y difundir la historia desde una perspectiva más amplia.
Tecnología y futuro: el proyecto Coatlicue
La gira también tuvo un componente estratégico en materia tecnológica. Sheinbaum visitó el Centro Mexicano de Supercómputo en Barcelona, donde conoció avances que México busca replicar.
El objetivo es desarrollar la supercomputadora Coatlicue, orientada a procesar grandes volúmenes de información en áreas como meteorología, agricultura, aduanas e inteligencia artificial aplicada a políticas públicas.
Con una agenda que combinó identidad, política exterior y tecnología, la participación de México en la cumbre colocó sobre la mesa una propuesta clara: proyectar al país desde su historia, fortalecer su presencia global y abrir nuevas rutas de cooperación internacional.


