Una nueva ola de calor azota a la CDMX desde el 25 de abril.
Con temperaturas que llegan hasta los 32 grados y condiciones de riesgo según datos revelados por la UNAM.
También ha enfrentando poca probabilidad para lluvias y también altos índices de radiación ultravioleta.
Esto obliga a tomar precauciones tanto en la vida cotidiana como dentro de la economía local.
Por eso las pequeñas y medianas empresas generan el 52 por ciento de ingresos y emplean a un total de 27 millones de personas en México.
Pero la mayoría carece para adaptarse a fenómenos climáticos extremos.
Por eso comprometen su estabilidad y productividad ante olas de calor de acuerdo con datos por la UNAM Global.
Las altas temperaturas propician sequías, estrés térmico dentro de los animales e incendios forestales.
Esto afecta a la producción y eleva el precio de insumos básicos.
En el sector de alimentos y bebidas la descomposición es acelerada y obligan a reforzar la cadena de frío.
Mientras que restaurantes y comercios pequeños asumen las pérdidas dd mercancía que no es apta para consumir.


