La presidenta Claudia Sheinbaum cuestionó directamente las declaraciones del embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, y dejó claro que ningún representante extranjero puede asumir una postura injerencista en asuntos internos del país.
En medio de la polémica por las acusaciones del Departamento de Justicia de Estados Unidos contra funcionarios mexicanos, la mandataria calificó como “desafortunadas” las afirmaciones del diplomático, realizadas durante un acto en Los Mochis, Sinaloa.
“No puede tener una actitud injerencista”
Sheinbaum fijó una postura firme sobre el papel de los embajadores en territorio nacional:
“Viéndolo a la distancia, hoy por lo menos podemos decir que son declaraciones desafortunadas”.
La presidenta enfatizó que este principio aplica sin excepción a cualquier representación diplomática:
“Un embajador en México, independientemente del país (Estados Unidos, Francia, Ucrania, Irán, Cuba, Argentina) no puede ser, no puede tener una actitud injerencista”.
Declaraciones que escalan en contexto de acusaciones
Las palabras del embajador estadounidense se dieron en un contexto sensible. Durante su visita a Sinaloa, Johnson señaló que su gobierno podría procesar a funcionarios mexicanos vinculados al crimen organizado, y advirtió que la corrupción gubernamental impacta directamente en el desarrollo económico, además de referirse a compromisos del tratado comercial trilateral en materia de seguridad.
Al ser cuestionada sobre si estas declaraciones constituyen una injerencia, la presidenta respondió:
“Que cada quien lo califique. Pero toman una relevancia distinta esas declaraciones que hizo en Sinaloa frente a lo que pasó el día de ayer”.
Soberanía y respeto mutuo como eje de la relación
La jefa del Ejecutivo subrayó que la relación con Estados Unidos debe mantenerse bajo principios claros de respeto, colaboración y entendimiento, pero con una condición central: el reconocimiento pleno de la soberanía nacional.
“Es muy importante el respeto mutuo, nosotros hemos sido muy respetuosos, además nuestro interés… queremos una relación de respeto, de colaboración y de entendimiento; pero tiene que ser muy claro el respeto. México debe ser respetado por todas las naciones del mundo”.
Agregó que el papel diplomático debe limitarse a ese marco:
“Siempre el papel de los embajadores tiene que ser una relación de respeto mutuo. Hasta ahí, tampoco nuestro objetivo será nunca establecer malas relaciones con el gobierno de Estados Unidos ni con sus embajadores, pero a la Presidenta la corresponde garantizar el respeto y la soberanía de México y el cumplimiento de las leyes”.
Referencia histórica sobre injerencia
Durante la conferencia, Sheinbaum pidió proyectar un fragmento de las memorias del expresidente Miguel de la Madrid, en las que se advierte sobre la actitud injerencista de Estados Unidos tras el asesinato del agente de la DEA, Enrique Camarena, en 1985.
El señalamiento fue retomado como contexto para reforzar la postura actual del gobierno federal frente a cualquier intento de intervención externa en decisiones internas del país.


