Un momento de alta tensión se vivió durante el Congreso de la FIFA cuando Jibril Rajoub se negó a saludar a Basim Sheikh Suliman frente a delegados internacionales. El incidente ocurrió tras la participación de ambos en el encuentro, cuando fueron llamados al escenario por el presidente del organismo.
Lejos de un gesto protocolario, Rajoub mostró su inconformidad, se mantuvo distante y abandonó el lugar visiblemente molesto, en un episodio que reflejó confrontación que persiste entre ambas representaciones dentro del futbol internacional.

Durante su intervención, el dirigente palestino insistió en que la FIFA debe actuar ante lo que considera violaciones a sus estatutos, particularmente por la participación de clubes ubicados en asentamientos de Cisjordania dentro de competiciones israelíes. Adelantó que el caso será llevado ante instancias legales deportivas luego de que el organismo decidió no sancionar a Israel en una resolución previa.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, intentó suavizar el momento con un llamado a la cooperación entre ambas partes, mientras que representantes del futbol israelí evitaron profundizar en la confrontación. El episodio volvió a colocar en el centro del debate la relación entre deporte, política y conflictos internacionales.


