El impulso desacelerado: primer año de gobierno peñista

- Anuncio -

(27 de noviembre, 2013).- Habían pasado pocos días desde su toma de protesta y Enrique Peña Nieto aseguraba que durante 2013 elevaría a México “al sitio que se merece”. Casi un año después, a un mes de terminar el prometedor año, varias reformas han sido presentadas, algunas aprobadas, se han realizado distintas protestas ciudadanas y las principales fuerzas políticas se han unido en un Pacto; esto, entre muchas cosas más. Así que, ¿está nuestro país donde se merece?

“Estamos construyendo alianzas para alcanzar un México prospero […], estamos sumando esfuerzos, voluntades y recursos para brindarle un mejor futuro a los mexicanos de hoy y de mañana”, señaló Peña hace unos días desde Campeche. Y las alianzas las creó desde el primer día de su gobierno; para el 2 de diciembre ya estaba formado el Pacto por México.

Firmado por el titular del Ejecutivo y los representantes de los tres principales partidos políticos (Revolucionario Institucional [PRI], Acción Nacional [PAN] y de la Revolución Democrática [PRD]), el Pacto es un acuerdo político, un “diablito para que pasara toda la corriente, toda la energía y la alta tensión que traen estas Reformas”, señaló Gustavo Madero, líder panista y firmante del Pacto.

Fueron 6 las Reformas Estructurales que Peña Nieto propuso a lo largo de este año: en Educación, Telecomunicaciones, Política, Hacendaria, Financiera y Energética.       Cada una ha llevado un proceso distinto; no obstante, al iniciar su mandato habían creado amplias expectativas: “¿Qué país se convertirá en la potencia económica más dominante en el siglo XXI? Ahora tengo la respuesta: México”, aseguraba el columnista del New York Times, Thomas L. Friedman.

Hasta ahora, el Congreso mexicano ha aprobado tres de ellas: Reforma en Telecomunicaciones, Hacendaria y Educativa. Todas ellas causaron gran controversia, sobre todo ésta última; las modificaciones en el sistema educativo comenzaron a principios del año en curso con la detención de Elba Esther Gordillo, ahora ex presidenta del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).

Peña Nieto presentó un mensaje en cadena nacional sobre esto, donde enfatizó que “los recursos de los sindicatos son de sus agremiados, no de sus dirigentes. Deben utilizarse en beneficio de los propios trabajadores”. Gordillo comenzó su liderazgo en el SNTE al inicio de la presidencia de Carlos Salinas de Gortari y fue tres veces diputada federal y senadora de la República por el partido de dicho mandatario y de Peña: el PRI.

Si bien tras el arresto el titular del Ejecutivo estableció una buena relación con Juan Díaz de la Torre, el sustituto de la lideresa, y éste apoyó íntegramente el proyecto de Reforma, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) comenzó su protesta con una serie de manifestaciones y plantones en su contra que la semana pasada cumplió 200 días.

La aprobación de las otras reformas ha llevado procesos distintos. El acuerdo político se debilitó a mediados de año, cuando el PAN acusó al PRI de hacer uso de programas sociales para beneficiar a sus candidatos para las elecciones locales, en específico el programa Cruzada Nacional Contra el Hambre, cuyos recursos fueron ejercidos en un 100 por ciento en contraste con el subejercicio del gasto público en otros rubros.

De esta manera, se espera que a finales de este periodo se apruebe la Reforma Política, que, entre otros aspectos, destaca la posibilidad de reelección para legisladores, pero no para el presidente, y la creación del Instituto Nacional Electoral. Por su parte, la Reforma Financiera tendrá un proceso mucho más lento porque aún no se discute en el Pleno.

Sin duda, la Reforma que más polémica ha causado es la Energética, que algunos legisladores esperan se concrete antes de terminar el año y que establece la posibilidad de concesionar de forma más amplia algunos recursos energéticos.

Aunque el PAN y PRD han presentado propuestas alternativas y que difieren bastante, todos parecen tener gran premura por terminar esta discusión.  De acuerdo con un maestro en Economía por la UNAM e investigador del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública (CESOP), “la premura para la reforma en el tema se centra en la necesidad de contar con precios competitivos internos y mayor eficiencia; aunque el cuadro aquí es más complejo, ya que ha existido una mayor apertura al capital privado en modificaciones legales anteriores y la apuesta por energías renovables no termina por despegar”.

En la controversia de las mencionadas modificaciones constitucionales, el gobierno peñista no dio a la inseguridad y el narcotráfico la relevancia que su predecesor  le había otorgado. Si bien se ha destacado que durante su gobierno se capturó a 67 de los 122 criminales más buscados del país y que hubo una reducción de 15 por ciento de los homicidios dolosos, las cifras en secuestros y extorsión se dispararon.

Sumado a esto, aún prevalece una situación de violencia en algunas zonas del país como Guerrero, Tamaulipas y Michoacán. En esta última entidad, bajo el argumento de que las autoridades michoacanas están rebasadas por la inseguridad, los senadores del PAN propusieron desaparecer los poderes.  “Solución” que el PRI y el PRD rechazaron categóricamente.

En el tema económico, cifras recientes apuntan que existe una reducción en las expectativas de crecimiento de 3.1 por ciento al 1.8 y que el desempleo ha incrementado.  De acuerdo con el periódico inglés The Economist, esto se debe –en parte– a que el titular de la Secretaría de Hacienda, Luis Videgaray, se ha enfocado en la  Reforma y “no lo suficiente con el trabajo del día a día en el manejo de la economía”.

Todos los sucesos anteriores están enmarcados por un supuesto espionaje en el contexto internacional de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos sobre Peña Nieto y su antecesor Felipe Calderón. La reacción del gobierno mexicano ha sido calificada como “excesivamente prudente” y “débil” por algunos legisladores.

Éstas han sido, en resumen, las acciones peñistas a lo largo de su primer año de gobierno. De acuerdo con Javier Aparicio, académico del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), la “realidad política” se ha impuesto y “el ritmo de los primeros tres, cuatro meses de gobierno no ha podido sostenerse, tampoco el nivel de consenso […] Es de esperarse, el primer año empiezas ambicioso y luego las cosas se van complicando”.

- Anuncio -spot_img

MÁS RECIENTE

NO DEJES DE LEER