(6 de enero, 2014).- Como si fuera poco hablar de los bajos índices que se presentan en Honduras tanto en el campo de desarrollo humano, económico, político y social, el régimen continuista del golpe de Estado liderado por el oficialista Juan Hernández –quien fue declarado como ganador de las elecciones pasadas a pesar del fraude electoral–, hoy se enrutan a profundizar las huellas civilizatorias del neoliberalismo aplicando fuertes impuestos a que menos poseen, y así favorecer a las minorías de mayores recursos.
Tras la dilapidación de los fondos públicos durante los últimos cuatro años por parte del oficialista Partido Nacional con Porfirio Lobo a la cabeza del Ejecutivo y Juan Hernández titular del Legislativo, poco o nada han podido hacer frete a la crisis del sistema de salud, educación, desempleo, seguridad, etc. Por tanto, han recurrido al recetario tradicional del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) en contubernio con la cúpula política que provocó el golpe, para anunciar una nueva reforma tributaria mejor conocida como paquetazo.
Inusitadamente y aprovechando como nube de humo la época navideña, los parlamentarios del legislativo (donde el oficialismo en la actualidad posee mayoría simple con 71 diputados de 128 y que tras realizadas la elecciones apenas lograron 47 curules) sesionaron una semana previa a “noche buena” –una práctica poco común– y que deja como resultado en un único debate (de tres necesarios) la “Ley de Ordenamiento de las Finanzas Públicas, Control de las Exoneraciones y Medidas Antievasión” que contempla una serie de disposiciones fiscales para aumentar los ingresos y “reducir” el gasto público.
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