Alejandro Melgoza Rocha / @RHashtag
“El problema en nuestro negocio es que nunca se sabe si volveremos por la noche a casa”.- Guillermo Cano Isaza (1986)
(12 de febrero, 2014).- No son cifras. Sus nombres son Gregorio, Noel, Miguel Ángel, Misael, Yolanda, Regina, Guillermo, Gabriel, Esteban y Víctor. Periodistas veracruzanos asesinados bajo el cobijo impune del duartismo: administración de hampones teñida de sangre reporteril y solapada por el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, quien no ha hecho absolutamente nada ante la actuación mediocre de Javier Duarte de Ochoa para garantizar seguridad a los trabajadores de la información y a la población en general.
La nomenclatura del Partido Revolucionario Institucional (PRI) no cambia, la respuesta ha sido clara en todos los niveles gubernamentales, desde el municipal, estatal y federal: el silencio. Éste mecanismo utilizado por décadas e implementado hace unas horas cuando se confirmó el hallazgo del cuerpo sin vida de Gregorio Jiménez de la Cruz, reportero del Diario Liberal del Sur, secuestrado por un comando fuertemente armado el pasado 5 de febrero en su domicilio, después de haber llevado a sus hijos a la escuela.
No hay pronunciamiento alguno del mandatario; ni del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, ni mucho menos del gobierno veracruzano, lo cual habla de la irresponsabilidad del Estado para garantizar justicia social a sus ciudadanos y, sobre todo, a quienes valientemente –por el panorama mortífero de México– realizan coberturas e investigaciones periodísticas cuyas denuncias tocan fibras sensibles.
Le arrebataron la vida a Gregorio y, con ello, destruyeron una historia de vida tejida de esfuerzo, ética y entrega al periodismo. El Gobierno de Veracruz lo demostró una vez más: ser un verdugo de la libertad de expresión, listo para llegar a cualquier instancia, aunque ésta sea una campaña de exterminio de periodistas, la cual empezó hace décadas y se agudiza cada año más. Como dijo Álvaro Delgado de la Revista Proceso en su cuenta de Twitter: “Tras el asesinato de #GregorioJiménez hay una sola certeza en #Veracriz y México: Seguirán los asesinatos”.
De nada ha servido la Fiscalía para la libertad de expresión, los mecanismos y funcionarios… el gobierno ha decidido simular en todo momento, ya que las acciones salvajes del crimen organizado y la impunidad del Estado son la fórmula perfecta para dar como resultado una temible injusticia. Ambos son un cáncer arrasador.
En las siguientes horas el modus operandi del Estado habrá de mostrarse predecible:
1. Atribuir el crimen –como siempre lo hacen en todos los casos de asesinatos a periodistas– a móviles personales, pasionales, de vínculos con el crimen organizado o aislados. Tan sólo hace unas horas el procurador general de Justicia de Veracruz, Felipe Amadeo Flores dijo que se trató de “una venganza derivada de rencillas personales familiares”, quienes contrataron un grupo de sicarios para ultimarlo.
2. El gobernador, Javier Duarte de Ochoa, se reunirá con la familia del periodista ultimado para fingir un diálogo de interés sólo respondiendo a la coyuntura y a las presiones mediáticas. Pero, la verdadera razón es que, acudirá para ofrecer casa, dinero y becas para los seis hijos de Jiménez de la Cruz, con el fin de acallar la indignación. Y es que a pesar de que sí debe existir una indemnización porque es responsabilidad del Estado velar ante dichas injusticias, esto no debe significar intercambiarlo por el esclarecimiento del caso.
3. Comenzará una sistematización de “silencio” en las casas editoriales apegadas a la línea del oficialismo, siguiendo instrucciones y no publicando en la primera plana de mañana, homosintonizando a la opinión pública.
4. Los medios de comunicación cuya sobrevivencia se debe a la publicidad oficial prohibirán a sus empleados, es decir, los trabajadores de la información, salir a protestar o asumir postura de indignación ante el crimen de su colega. Los pondrán contra la pared.
5. El duopolio televisivo, es decir, Televisa y TV Azteca harán todo por no dedicarle mayor espacio a esta problemática. La prueba más clara fue el trascendido de Joaquín López Dóriga diciendo que estaba “vivo” en el momento que diversas movilizaciones protestaban en diversos estados para exigir su aparición. De hecho, eso ocurrió cuando la marcha del DF se encaminaba a la Procuraduría General de la República (PGR). La acción es clara: generar sesgo.
6. Querrán organizar mesas de trabajo con periodistas y organismos que velan por la libertad de expresión con el fin de calmar la indignación del gremio, donde solamente los funcionarios harán lo mismo de siempre y en términos coloquiales: fingir preocupación.
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El tiempo transcurre y persisten estas violaciones. Lamento profundamente el asesinato del colega periodista, Gregorio Jiménez de la Cruz. Persona de extracción humilde, que no sólo trabajaba cubriendo de noche en su moto, sino vendiendo fotos de eventos y bodas en la tarde para sobrevivir, mantener a su familia y remodelar su casa cuyo techo es de lámina; partiéndose la madre ante la infravaloración de los derechos laborales y humanos de este bello oficio, demacrado por los poderes fácticos y establecidos, quienes hoy y desde siempre han demostrado una indiferencia tremenda.
La indignación, tristeza, rabia y coraje por el colega Jiménez debe encaminarse en denuncias periodísticas, velando por la justicia social, haciendo prevalecer la unión entre periodistas y la solidaridad. Basta de frialdad y apatía. ¿Qué importa si son de otras fuentes no relacionadas a temas de alto impacto? Somos un gremio y como tal debemos protegernos, cubrirnos y responder por los demás.
Precisamente, hoy, la Revista Hashtag cumple un año de haber salido a la luz pública, motivados por la situación de censura y violencia contra periodistas. De hecho la portada fue dedicada con el reportaje “Censúralos en Caliente”. Aquí un fragmento: “Ni en el aislamiento ni en la independencia se construye el periodismo y las y los periodistas tendríamos que oponernos como comunidad a las condiciones antes señaladas (censura y violencia), tenemos en nuestras manos una gran posibilidad de empezar a reconocernos de un modo mucho más igualitario y empático. Las experiencias no pueden seguir siendo aisladas, aprendamos a contarnos, no como individuos aislados, sino como personas con vivencias en común”.
En ese sentido, ¿hasta dónde tiene que llegar la situación para poder actuar? Es muy cierta la condición respecto a algunos medios de comunicación que castigan la participación de sus empleados debido a la toma de una “postura” o por la “pérdida de objetividad”, sin embargo, también ha reinado la poca organización y falta de interés de la comunidad periodística. A ello se suma la nula participación de los medios para dar paso a la formación de equipos de trabajo entre rotativos, portales electrónicos, cadenas de radio y televisión, con el fin de coadyuvar o indagar por su cuenta.
Tal como ocurrió en Colombia, posterior al asesinato del director de El Espectador, Guillermo Cano Isaza –periodista que reveló la identidad del entonces narcocongresista, Pablo Escobar Gaviria, el otrora líder del Cártel de Medellín y de Calí– en 1986, donde hubo una gran marcha del silencio con miles de periodistas manifestándose, cadenas de medios de comunicación dejando de informar como medida de protesta, colaboración en equipos para protegerse entre el gremio, publicaciones de estas violaciones en primeras planas, entre otros mecanismos.
Cano Isaza, el 16 de septiembre del 86, un día antes de ser ultimado a balazos dijo en entrevista: “El problema en nuestro negocio es que nunca se sabe si volveremos por la noche a casa”.
Lo anterior permite reflexionar si queremos que la situación continúe de este modo. Si el Estado no garantiza nuestra seguridad, entonces hagamos una organización sólida haciendo a un lado diferencias y posiciones para salvaguardarnos.
Víctimas del duartismo
>Gregorio Jiménez de la Cruz, reportero de la fuente policiaca del diario Liberal del Sur. Además de ser reportero también tomaba fotografía de eventos. Fue secuestrado el pasado 5 de febrero y su cuerpo hallado en una fosa con otros dos cuerpos el 11 de enero del 2014.
>Miguel Ángel López Velasco: periodista de la fuente policiaca del diario Notiver. Destacado por su trayectoria en investigar temas relacionados con el narcotráfico. Fue asesinado el 20 de junio de 2011 junto con su esposa y su hijo fotógrafo.
>Misael López Solana: fotógrafo del diario Notiver e hijo de López Velasco. Asesinado el 20 de junio de 2011.
>Yolanda Ordaz: reportera del diario Notiver. Fue secuestrada por un comando armado y su cuerpo fue encontrado el 27 de julio de 2011. El fiscal estatal de Veracruz, Reynaldo Escobar Pérez, trató de vincularla al crimen organizado, lo que el periódico para el que trabajaba negó tajantemente.
>Regina Martínez: corresponsal de la revista Proceso en Xalapa. Fue encontrada muerta el 28 abril de 2012 en su casa, con rastros de golpes en el rostro y cuerpo. En octubre de 2012, la Procuraduría estatal afirmó que el móvil del delito fue un robo y presentó a un presunto asesino. El director del semanario, Rafael Rodríguez Castañeda, manifestó su escepticismo al respecto.
>Guillermo Luna Varela: trabajaba para la agencia fotográfica Veracruz News. Había trabajado unos meses en el periódico Notiver, pero en julio de 2011, tras la muerte de su compañera Yolanda Ortiz, salió del estado y había regresado recientemente a Veracruz. Su cuerpo fue encontrado cercenado el 3 de mayo de 2012.
>Gabriel Huge Córdova: trabajaba para la agencia fotográfica Veracruz News. Al igual que Luna Varela, había dejado el estado tras el asesinato de Ordaz, con quien también había trabajado. Junto con Luna Varela, desapareció tres días antes de que su cuerpo fuera encontrado cercenado atrás de una planta de tratamiento de aguas negras el 3 de mayo de 2012.
>Esteban Rodríguez: trabajaba con soldador cuando fue asesinado el 3 de mayo de 2012, pero había sido fotógrafo del diario AZ de Veracruz por cinco años y cubría notas policiacas para TV Azteca Veracruz. Su cuerpo fue encontrado junto con los de Luna Varela y Huge Córdova, también cercenado.
>Víctor Manuel Báez Chino: reportero y editor de la sección policiaca de Milenio El Portal de Veracruz, afiliado a Grupo Milenio, y director adjunto del diario digital reporterospoliciacos.com. Fue secuestrado por hombres armados el 13 de junio de 2012 y su cuerpo mutilado fue hallado al día siguiente.

