Por Alejandro Melgoza/@RHashtag
“En cuanto a los capos encerrados, muertos o extraditados, sus reemplazos ya andan por ahí”, dijo Ismael “El Mayo” Zambada en la entrevista con el periodista Julio Scherer García publicada en Proceso el pasado 3 de abril del 2010.
Precisamente ahora, Zambada ha pasado a ser el líder más emblemático del Cártel de Sinaloa –junto con Juan José Espárragoza “El Azul”–, debido a que la madrugada del sábado, la Marina Armada de México y la Drug Enforcement Administration (DEA, por sus siglas en inglés), emprendieron un operativo donde aprehendieron a Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, en Mazatlán, Sinaloa.
Lo anterior debe ser contrastado con las palabras expresadas por el ex presidente de México Felipe Calderón Hinojosa en Twitter, donde envió felicitaciones al mandatario priista, Enrique Peña Nieto y al titular de la Semar, Vidal Francisco Soberón, al tiempo que señalaba el “gran golpe” que se había realizado contra la delincuencia organizada.
Quizás, en lo inmediato, la detención sí represente “un gran golpe” a nivel mediático, pues vendrá acompañada de una excesiva carga propagandística destinada del presidente Peña Nieto, quien ya de por sí aparecerá en la portada del semanario estadounidense Time con el titular “Saving Mexico” en coyuntura con la crisis imperante en Michoacán, génesis del Operativo Conjunto Michoacán, declarado por el calderonismo.
No obstante, como tal, un verdadero golpe al narcotráfico o a la estructura criminal del Cártel de Sinaloa, no existe; y no existe por la siguiente razón: el narcotráfico es una empresa con lógica mercantil, actúa bajo el ritmo de un capitalismo salvaje cuyo negocio abarca drogas, productos pirata, lavado de dinero, secuestros y otras tipologías delictivas.
Sin embargo, más que el “golpe” de gracia al crimen, la aprehensión representa la adquisición de capital político por parte del peñanietismo en un contexto donde se han desenvuelto contrarreformas, crisis en Michoacán, imputaciones por pederastia al clero, la batalla de las telecomunicaciones, la visita de Amnistía Internacional y, la más importante, La Cumbre Trilateral…
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…la solución es simple: habrá quien sea entronizado y suceda al legendario Chapo, lo cual provocará movimientos turbulentos internos y la posible exacerbación de la violencia debido al reacomodo, empero, esta célula tan antigua –desde comienzos del siglo XX, con la llegada de los chinos en Culiacán– no desaparecerá o se debilitará.
Evidentemente, esta organización criminal sabrá responder como los grandes monopolios donde los empresarios mueven sus hilos para hacer y deshacer. ¿Acaso el de Sinaloa no es el cártel de cárteles, con mayor poder y monopolización en el negocio que el sistema mexicano ha dejado huir una y otra vez? Es una pérdida simbólica, pero no para los intereses.
Es una trasnacional que recibió “un golpe”, empero, mañana se repondrá. No hay líder moral que sea más importante que los millones de dólares manados de redes operacionales en todos los continentes del mundo, y menos en esos niveles. Ni siquiera El Chapo, ni Caro Quintero o Fonseca Carrillo. Todos ellos, resultan estar peldaños más abajo del gran negocio llamado: narcotráfico. Son reemplazables, aún con aquellas leyendas que se cuentan en Badiraguato, Sinaloa. Nombres de capos aferrados a la narcocultura del norte.
Incluso, al poco tiempo de su captura, ya hay un narcocorrido que ilustra su vida. Ésta fue subida a YouTube y escrita por Osiris Valencia (http://www.youtube.com/watch?v=52SBKL2dt6c). En esta pista termina con la frase: “siempre me he levantado”.
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En ese sentido, es preciso el cuestionamiento, la duda, sin ánimos de invocar teorías de la conspiración, sino de observar más allá de la versión gubernamental, con claros vacíos:
· ¿Por qué seguir pensando que el Cártel de Sinaloa sólo está compuesto de capos, sicarios o hampones, cuando el crimen organizado incluye a los más astutos, influyentes y corruptos delincuentes de cuello blanco intocables por las propias autoridades de EU, quienes no han tenido éxitos fructíferos contra estas piezas relevantes en los crímenes?
· ¿Cuántos de estos delincuentes que ocupan estructuras bancarias, empresariales o legislativas han sido atrapados y presentados de este modo? ¿Acaso son menos importantes en el crimen organizado?
· ¿Es que acaso en el Cártel de Sinaloa sólo son mexicanos y no estadounidenses operando esta gran red?
· ¿Qué constancia existe de que “El Chapo” Guzmán no seguirá dirigiendo la organización desde el Penal del Altiplano? ¿Cómo lo va a garantizar el gobierno de Enrique Peña Nieto?
· ¿Cómo probará que realmente se trata del verdadero Chapo, y no imitaciones baratas, como ya ha ocurrido en sucesos políticos como el del asesinato de Colosio, con las decenas de Aburtos?
· ¿Es posible otro escape como el del penal de máxima seguridad de Puente Grande, Jalisco?
· ¿No resulta pretencioso por parte del oficialismo emprender un gran operativo “hasta por las coladeras” la semana pasada –donde cayó el encargado de la seguridad personal de Ismael Zambada, “El 20”–, precisamente posterior a la visita de Barack Obama y Stephen Harper en la Cumbre Trilateral?
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Sin duda, es histórica su captura, luego de haberse fugado durante el gobierno de Vicente Fox Quezada del penal de Puente Grande, Jalisco. Los titulares de los diarios estarán repletos de semblanzas y todo tipo de información relacionada. Sin embargo, las multicapturas de narcotraficantes –pequeños, medianos y grandes– con “efectividad” se han tornado en un ejercicio de reality show, con tintes del calderonismo y garcíalunismo.
Como ejemplo están las multicapturas de los Caballeros Templarios que ha dirigido el Comisionado para la Seguridad de Michoacán, Alfredo Castillo, otro experto en la actuación, conocido por el caso de Paulette –cuando Peña Nieto era gobernador del Edomex–, por lo cual en el tema del narcotráfico, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) ha demostrado contar con una maquinaria mediática que va más allá de los verdaderos ejercicios de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial.
Y ante todo hay una certeza que “El Mayo” –quien seguramente se encuentra a “salto de mata”– ejemplificó hipotéticamente a Scherer García: “Un día decido entregarme al gobierno para que me fusile. Mi caso debe ser ejemplar, un escarmiento para todos. Me fusilan y estalla la euforia. Pero al cabo de los días vamos sabiendo que nada cambió”.
…¿cambiará algo?

