Peña Nieto quiere anular la división de poderes

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(24 de febrero, 2014).-  Las Décadas de Tito Livio es el fabuloso libro de Nicolás Bernardo Maquiavelo donde nos cuenta de los deslumbrantes ensayos de Tito Livio. Este historiador hace referencia a que en tiempos de crisis, los romanos nombraban a un dictador y le daban un tiempo determinado para imponer la paz o cumplir con el encargo político asignado. Como comentario al margen, la gran obra de Maquiavelo es poco estudiada; y en cambio elogian desmesuradamente a El príncipe, donde el autor retrata el antirrepublicanismo y la antidemocracia. Peña nada sabe de historia mexicana y mucho menos romana, pero designó a su favorito como “dictador” para Michoacán, vulnerando el Estado Federal. Lo que procedía era la desaparición de poderes (Artículo 76, fracción V, de la Constitución) y el nombramiento de un gobernador interino o sustituto. Pero cada vez más se sustituye al Estado Federal por el Estado Unitario o Centralista, donde solamente los “chicharrones” del presidencialismo peñista “truenan”.

Esto se hace patente con la aprobación del Código Nacional de Procedimientos Penales, que quita de en medio los 32 códigos actuales, para que los jueces del fuero común o sea de las entidades y los federales se sujeten al nuevo Código. Bien pudieron plantear que el Congreso de cada estado expidiera su código de procedimientos penales que coincidiera en todo el entramado procesal con el modelo, pero optaron por un nuevo Golpe de Estado Centralista e impusieron el Código único a la manera del centralismo que mucho le copia al establecido por Santa Anna, y que se parece hasta en los impuestos para gatos, perros y falta por cada ventana y puerta…

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