(20 de marzo, 2014).- Hace unas semanas llenó en múltiples ocasiones la Plaza de Bolívar en Bogotá, Colombia, con miles de ciudadanos que atendieron sus llamados para impedir su destitución como el alcalde de esta ciudad; sin embargo, pese a la solicitud de medidas cautelares emitida por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el día de ayer, Gustavo Petro fue destituido de su cargo e inhabilitado por 15 años de la vida política colombiana.
Gustavo Petro nació en el seno de una familia campesina en Ciénaga de Oro, Córdoba, el 19 de abril de 1960; egresó de la Universidad Externado de Colombia como economista, para más tarde especializarse en Medio Ambiente y Desarrollo Poblacional en la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica, y doctorarse en Nuevas Tendencias en Administración de Empresas en la Universidad de Salamanca, en España.
Desde temprana edad se inmiscuyó en procesos políticos, incluso, formó parte del Movimiento 19 de abril, también conocido como M-19, que ante el fraude electoral presidencial de 1970, tomó las armas, y bajo la consigna “con el pueblo, con las armas, al poder”, se conformó en un movimiento que para la década de los 80 se transformaría en uno de corte político llamado Alianza Democrática M-19 y una década más tarde, desaparecería.
Ser militante del M-19 le costó a Petro dos años en la cárcel, donde declaró, fue torturado.
Es en los años 1990 y 1991 que Petro ocupa el cargo de asesor en la Gobernación de Cundinamarca, donde vivió por varios años. En esa misma década, fue agregado como diplomático en la embajada de Colombia en Bélgica, y en el año 2006, fue senador de la República, puesto en el que fungió como crítico constante del gobierno encabezado por Álvaro Uribe hasta tres años más tarde, cuando decidió renunciar al curul para aspirar a la presidencia de Colombia; comicios que por el momento no ganaría, sin embargo, su participación política también le llevó a formar parte de la Asamblea Constituyente que redactó la Constitución actualmente vigente de 1991.
El día 30 de octubre del 2011, 723 mil 157 votos decidieron que Gustavo Petro fuera alcalde de Bogotá, es decir, de los cuatro contendientes, éste obtuvo el equivalente al 32.22 por ciento de los votos que el 1 de enero del 2012 le permitieron acceder al que es considerado el segundo cargo más importante en Colombia luego del presidente.
“La Bogotá humana ganó limpiamente en las elecciones, no compró un solo voto, no ensució la decisión popular ni con la sangre ni con la cocaína. Quienes dan el golpe de Estado contra la Bogotá humana se han hecho elegir con los dineros de la corrupción, con la sangre y con los dineros de la cocaína”, señaló la noche de ayer Gustavo Petro a propósito de los comicios que le llevaron a la regencia.
La destitución ratificada por el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, se realizó luego de que se abriera un proceso en contra de Petro por la Procuraduría General de la Nación, al considerar que éste había incurrido en “faltas gravísimas” durante diciembre del 2012, cuando transfirió el servicio de recolección de basuras de la capital, de una empresa privada a una pública.
Con su destitución, Bogotá se quedó sin alcalde de manera consecutiva, pues en los últimos seis años han sido tres los mandatarios que han ocupado el cargo: Samuel Moreno, Clara López y Gustavo Petro.
Sin embargo, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), perteneciente a la Organización de los Estados Americanos (OEA), intercedió por el alcalde de Bogotá, petición que Juan Manuel Santos decidió no acatar.
“La Comisión requiere a Colombia que suspenda inmediatamente los efectos de la decisión del 9 de diciembre de 2013, emitida y ratificada por la Procuraduría General de la Nación el 13 de enero de 2014, a fin de garantizar los derechos políticos del señor Gustavo Francisco Petro Urrego, y pueda cumplir con el periodo para el cual fue elegido como alcalde de Bogotá D.C. el 30 de octubre de 2011” indicó la CIDH por medio de un pronunciamiento.
No obstante, el presidente, en su mensaje a la nación colombiana decidió no tomar como propias las medidas cautelares:
“El gobierno colombiano no acoge la solicitud de medidas cautelares, en consecuencia y dada la urgencia de no continuar con el estado de incertidumbre”, pronunció Santos, al momento que designó a Rafael Pardo Rueda, actual ministro de Trabajo, como nuevo regente.
“El presidente mintió y ha decidido destituir e imponer un alcalde que no deja de ser un impostor”, declaró al respecto Gustavo Petro, quien desde su alcaldía pugnara por atender a la población más vulnerable, razón por la cual su despacho era constantemente trasladado a los barrios más pobres de la capital colombiana, de donde notoriamente la mayoría de sus simpatizantes provenían.
Por último, durante su discurso dado ante sus seguidores luego de darse a conocer su destitución, Gustavo Petro advirtió que quienes dirigen Colombia “no tienen la estatura moral ni virtual para hacerlo, los que dirigen no son capaces; entonces, esa capacidad para hacer la paz y la reforma democrática, queda en manos del pueblo”, razón por la cual, de manera pacífica señaló que “el pueblo colombiano debe ir a la huelga general por la Asamblea Constituyente y la paz en Colombia”.

