Misael Rojas / @misa_elr
(23 de Marzo, 2014).- Después de casi cuatro meses de conflictos, la calma parece llegar a Ucrania. El resultado de todas las disputas ha oscilado en distintos terrenos, desde conflictos civiles internos hasta disputas de diplomacia exterior. Entre los hechos más relevantes se encuentra la renuncia a la firma del tratado de libre comercio que la Unión Europea había propuesto al país, la dimisión del Viktor Yanukóvioch al gobierno de Ucrania y, por último, la decisión de Crimea de anexarse a Rusia. Al final, ambos bloques, la UE y la Federación Rusa, se han quedado con una parte del debilitado país.
A casi un año de negociaciones entre la UE y el gobierno de Ucrania, el 29 de noviembre de 2013 el gobierno de Yanukóvich decidió renunciar y no firmar el tratado de libre comercio que la UE le proponía para salir de su crisis, durante la cumbre celebrada en Vilna. Apenas el 21 del mismo mes el gobierno de Ucrania había congelado las negociaciones tras anunciar que era imposible para el país, en ese momento, llevar a cabo todas las reformas y transformaciones que les solicitaban para formar parte de la UE.
Según el bloque occidental, el gobierno ucraniano había depuesto la posibilidad del acuerdo tras solicitarle la liberación de Yulia Timoshenko, quien había sido primer ministra del país en dos ocasiones y que en ese momento estaba presa tras ser acusada de “abuso de autoridad” por el gobierno ucraniano y que el bloque occidental consideraba un ejemplo de “justicia selectiva”.
Por otra parte, la fuerte oposición de Rusia respecto a la posible anexión de Ucrania a la UE se tradujo en propuestas de ayuda como la reducción del precio del gas y en planes de inversión en territorio ucraniano. Desde occidente se denunció la injerencia, “injustificada”, de Rusia, mientras Putin criticaba la fuerte presión que estaba ejerciendo la UE hacia el gobierno ucraniano.
El mismo día en que Yanukóvich decidió renunciar a la UE la oposición ucraniana se hizo presente en las calles. Sin embargo, la opinión pública no era homogénea, estaba marcadamente dividida -recordemos que más la mitad del país es culturalmente ruso-, la población de la capital y el oeste del país apoyaban la relación con la UE, mientras que el sur, parte del centro y el Este apoyaban la unión con Rusia. A pesar de ello miles de personas salieron a las calles convocados por la oposición del país, exigiendo el cambio de la decisión del gobierno, la aceptación del tratado con la UE o el posible desconocimiento del gobierno.
Sin embargo el conflicto interno no fue bidireccional: gobierno-sociedad civil. No lo fue ni en lo que toca a los programas petitorios, ni en la reacción del gobierno hacia los manifestantes, sino de formas más complejas. Al principio, las primeras manifestaciones pro unificación a la UE, no eran de gran relevancia, se hablaba de pequeños contingentes que pretendían la anexión; posteriormente el conflicto gobierno-sociedad civil comenzó cuando se dio la autorización a la policía para lapidar las manifestaciones, así como el establecimiento de una ley contra las protestas, lo cual generó que las manifestaciones crecieran considerablemente no ya por la unificación del país a la UE, sino para exigir un alto a la violación de los derechos civiles y políticos como el derecho a la manifestación o el de asociación. Como respuesta, gran parte de la población salió a la calle a respaldar la decisión de Viktor Yanucovich. Las calles también recogieron manifestaciones en contra de la unificación a la UE, pro asociación con Rusia, a favor de la decisión de presidente del país y en contra de los otros manifestantes.
Luego de casi tres meses de protestas, en donde la violencia se hizo cotidiana, además de los daños materiales se denunciaba la muerte de 26 personas entre policías y civiles, el gobierno y la oposición establecieron un periodo de tregua el 19 de febrero de 2014. Cesarían las detenciones y excursiones por parte de la policía, se daría libertad a los presos por los disturbios, los opositores suspenderían los enfrentamientos y tomas de edificios así como las manifestaciones.
La tregua duró sólo unos días. El 22 del mismo mes se desataron, rota la tregua, actos de violencia por parte de la oposición. Viktor Yanukovich huyó del país a Rusia y el Parlamento ucraniano, la Rada Suprema, tomó el control del país. El partido de ultraderecha Svoboda tomó el poder designando a Oleksandr Turchínov como presidente del Parlamento y, un día después, también asumió el puesto de Primer Ministro de Ucrania.
Si bien la primera etapa del conflicto había culminado con la salida presurosa de Yanukóvich abandonando el poder, siendo éste el punto principal de las transformadas demandas de la oposición, la pugna se trasladó a niveles marcadamente geopolíticos. El conflicto interno del país estuvo siempre intervenido por la UE y de la Federación Rusa, cada uno de éstos tomando partido, ya por la oposición o por el gobierno; sin embargo, aunque se ha mencionado que el financiamiento de la oposición estaba a cargo de la UE, ninguno de estos bloques había intervenido públicamente hasta el enfrentamiento entre los tártaros, minoría étnica en la península, y los crimeos, mayoritariamente rusos, el 26 de febrero. Se había filtrado la noticia de que el parlamento de la República Autónoma de Crimea, perteneciente a Ucrania, pensaban votar la separación de la península de ese país para después anexarse a la Federación Rusa.
El territorio ucraniano representa un bastión geográfico por su ubicación estratégica a lado del mar Negro y siendo el último paso terrestre a Rusia. Por su territorio pasan y se conectan grandes sistemas de gasoductos que abastecen Europa occidental proveniente de la Federación Rusa. En su territorio, también, existen grandes extensiones de plantaciones agrícolas de las que dependen varios países de alrededor, lo mismo que una fuente de recursos naturales y materias primas; no resulta extraño que ambos bloques mantuvieran sus intereses en este país. El expansionismo de la UE ha llegado hasta la última frontera del Este, no tienen interés en anexar a la Federación Rusa a sus proyectos.
La federación Rusa, por otro lado, ha optado por la participación activa dentro de la política internacional. Después de su participación relevante en el conflicto de Siria, adopta nuevamente la vanguardia y se ha anexado a la República de Crimea, después del referéndum celebrado el 16 de marzo de 2014 en donde el 96.77% votaron a favor de su unificación, aun con las presiones y sanciones por parte de los países de la Unión Europea y de Estados Unidos a las que ha respondido de la misma manera, sancionando y cancelando negocios de ciudadanos Americanos. Crimea cuenta con el puerto principal de Sebastopol, lugar de ubicación de la mayor flota naval rusa dentro del mar Negro, fuerzas militares aéreas así como de cuarteles militares, cuenta con plataformas de extracción, gasoductos y reservas de gas. Todos ya han sido tomados por milicianos crimeos y soldados rusos. Sin duda alguna, ha valido la pena el riesgo. Controlar el mar Negro significa tener paso al mar Mediterráneo, el mar que ha sido desde la antigüedad el centro del comercio y militar para Europa.
Los ciudadanos de Crimea han festejado su vuelta a Rusia. Varios estados del Este de Ucrania reclaman un referéndum para decidir su anexión, casi todos son eslavos. Aunque el gobierno todavía es inestable ha recibido el reconocimiento de Estados Unidos y de la Unión Europea apenas consiguieron el poder. En ambos lugares, Ucrania y Crimea, las disputas por el control cultural va ligado al del territorio. Parece ser que faltará mucho tiempo para restablecer la confianza que ambos países, Ucrania y la Federación Rusa, habían compartido desde la conformación de la URSS.


