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Narcomantas: ¿mensajes del crimen o estrategia gubernamental? (Parte 2)

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Alejandro Melgoza Rocha / @GiornalistaGonz

(27 de marzo, 2014).- La narrativa gubernamental atribuye todos los narcomensajes a los capos, sicarios, pistoleros o miembros al servicio del negocio de los enervantes. Para probar esta tesis de forma “contundente” se remite a la declaración del operador de “La Línea” –brazo armado del Cártel de Juárez– Jesús Acosta Guerrero alias “El 35”, quien aceptó su participación en los narcomensajes en un interrogatorio público, al más puro estilo exhibicionista del otrora secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna.

A continuación, un fragmento:

—En Ciudad Juárez hemos visto que han aparecido algunos narcomensajes escritos.

––¿Usted sabe algo de eso? –pregunta la mujer que conduce el interrogatorio de El 35 por parte de la Secretaría de Seguridad Pública Federal.

––“Sí, a mí me tocó poner dos”.

— ¿Cuál es el fin de esos mensajes?

— Nomás para asustar. Asustar a los agentes o asustar a la gente.

— ¿Tiene que tener cierta ubicación, alguna avenida?

— No importa eso. Es nomás buscar una pared y que los medios de comunicación la encuentren. Siempre hacemos una llamada anónima, “aquí hay una narcopinta”, para que los medios de comunicación se acerquen y tomen fotos.

— ¿A qué tipo de medios le han llamado?

— Pues a los medios de comunicación… a los que son locales.

—¿Usted recuerda algunos?

— El (canal) 44, el 32, el 5…

— ¿Por qué les interesa que los medios las vean?

—Para que las publiquen…

— ¿Con qué fin?

— Para que se dé cuenta todo mundo. Para que se den cuenta todos los federales o la corporación, que se les está amenazando.

Sin embargo, el doctor en antropología y especialista en narcotráfico, Edgar Morín Martínez señala en entrevista para #RevistaHashtag  que esto: “es muy subjetivo, pues no podemos saber si en realidad todos los narcomensajes pertenecen al grupo criminal que se lo adjudica”.

Tan sólo el viernes 25 de noviembre de 2011, cuando fueron desechados 26 cadáveres en tres camionetas abandonadas en las inmediaciones de los Arcos del Milenio, en Guadalajara, las notas por internet y los medios impresos atribuyeron este multihomicidio a “Los Zetas”, solamente por el narcomensaje. El diario La Crónica, por ejemplo, tituló su nota: “Hallan 26 cadáveres en Guadalajara junto con narcomensajes de Los Zetas”; La Jornada: “Arrojan Zetas 26 cadáveres en Guadalajara”; Proceso: “Ligan al cártel del Milenio-Z con hallazgo de 26 cuerpos en Guadalajara; Yahoo: Guadalajara: posible guerra Zetas-cártel de Sinaloa deja 26 muertos”.

El problema de las acusaciones es que, al hacer estas afirmaciones sin visos de investigación, no se generan mecanismos de presión para que las autoridades cambien su proceder, el cual  describe Jesús Blancornelas de la siguiente manera: “Por ley, el Ministerio Público del Fuero Común debe atender casos. Por costumbre, el fiscal elabora el acta, busca declaraciones de testigos en el lugar, marca el piso con gis para indicar dónde terminaron los casquillos, busca huellas en los autos, identifica el cadáver, lo envía al forense y se acabó. En lugar de legalmente fundamentar y justificar que se trató de un delito del orden federal, por la sospecha de narcotráfico, crimen organizado y uso de armas prohibidas, simplemente lo archiva. Cuando se rompa este círculo habrá grandes descubrimientos”.

Así, la difusión mediática sesgada se une con una investigación incompleta o ni siquiera iniciada por parte de las autoridades competentes. El resultado es que la opinión pública termina por aceptar la versión oficial, pues al final los reporteros reproducen los boletines de las dependencias o declaraciones de quienes están al frente.

Otra muestra de ineficacia ocurrió el 25 de noviembre. A las 6:45 horas fue reportada al 066 de Fresnillo, Zacatecas, la presencia de dos mujeres colgadas de un puente peatonal, cerca del DIF Bicentenario. La Policía Ministerial realizó el levantamiento y traslado de las occisas al anfiteatro. Con todo y la presencia de las autoridades en el lugar, no fue sino horas más tarde que aparecieron dos narcomantas en el mismo puente, los cuales se atribuyeron al Cártel del Golfo. Sin embargo, nadie vio quién los colocó.

Surgen entonces ciertas interrogantes: ¿Qué se conoce al respecto y quiénes son los responsables del doble homicidio? Nadie lo sabe, el procurador general de Justicia de Zacatecas, Arturo Nahle García, no ha dado avances del caso. Seguramente se dará carpetazo pro, en el imaginario queda el nombre del Cártel del Golfo. Esto nos habla del modo de operar de nuestra justicia, pues congelan el caso una vez que notan patrones de un delito al estilo de la mafia, por lo que ya no se sigue el caso, se imputa al narco ya que al hacerlo no se duda de su autoría.

Al respecto el otrora director y fundador del semanario Zeta escribió: “El sistema de ajusticiamiento es uno de los tradicionalmente mafiosos. Uno, dos o tres tiros en la cabeza. Atarlos por los tobillos, las manos atrás y en el pecho para sujetar los brazos. Esto les facilita el manejo del cuerpo inanimado y su debida colocación en las cajuelas de los autos. De otra forma les resulta muy difícil controlar el cuerpo. La bolsa de plástico en la cabeza tiene su razón: la sangre se queda adentro y no escurre del automóvil al piso, lo que en dado momento permitiría un más rápido descubrimiento de los cadáveres. En su mayoría los observadores dirían que es un acto de la mafia, pero cabe la posibilidad de una actuación de ex agentes federales utilizando precisamente los sistemas del narco para alejarse de la sospecha”.

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