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Sobre el libro vaquero y otros gustos culposos

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Por Gloria Illescas

(29 de marzo, 2014).- En el puesto de revistas, en el baño, debajo del colchón, etcétera. ¿Quién no se ha topado con el libro vaquero u otras publicaciones similares en éstos u otros lugares? El mundillo conformado por la historieta erótica ya forma parte del imaginario colectivo e incluso bien podría considerarse una suerte de elemento casi folklórico del país (para alegría de algunos y disgusto de otros). La industria del cómic erótico/pornográfico (dependiendo de la publicación) se niega a desaparecer, es uno de los gustos culposos más grandes de una considerable cantidad de consumidores.

Para hablar de ello con mayor claridad, habrá que hacer cierta pausa y aclarar que existen dos tipos de historietas mexicanas de corte sexual: Los semanarios al estilo de El libro vaquero, que consisten en sencillos relatos autoconclusivos dotados de cierto toque de erotismo y romanticismo ligeramente cursi; y las historietas de publicación mensual o semanal, tales como Almas perversas, que también consisten en relatos autonclusivos cuya temática, sin embargo, es de carácter pornográfico; ambas gozan de connotaciones y valoraciones distintas.

En los últimos años, El libro vaquero se le ha dotado de cierta revaloración positiva, la cual no es de extrañar, ya que esta historieta es una de las publicaciones nacionales más longevas (cuenta con aproximadamente 36 años), con un cuantioso número de ediciones (más de 1600) y que además sigue produciéndose artesanalmente por un equipo compuesto por no más de 20 personas por edición.

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