(02 de abril, 2014).- En Atotonilco de Tula, a unos 30 kilómetros al sur de la Zona Arqueológica, en Hidalgo, fue encontrado un asentamiento teotihuacano de entre el 300 y el 500 d.C.
Los elementos arquelógicos localizados consisten en vestigicios de construcciones teotihuacanas, probablemente emplazadas para controlar las minas de cal de la región, importante para las construcciones que cubrían con estuco. Algunos de los edifcios estaban a flor de tierra, otros contaban con patios y escalinatas, sin edificaciones monumentales, más bien como un asentamiento de tipo habitacional donde, presumiblemente, convivían distintos estratos sociales.
Alicia Bonfil Olivera, arqueóloga coordinadora de la investigación, dijo que el tiempo sólo conservó los cimientos de cuartos, pisos y patios de las construcciones. El elemento que se encontró en mejor estado es una escalinata recubierta con estuco que ya ha sido retirada del sitio.
Dentro del asentamiento se descubrieron más de 80 entierros humanos, unos depositados en fosas mortuorias y otros a manera de ofrendas constructivas; aproximadamente 60 son de adultos, orientados en su mayoría en dirección norte-sur, en tanto que el resto corresponden a infantes que fueron dispuestos de este a oeste. En tres de los casos los personajes inhumados estaban acompañados por canes.
El hallazgo del sitio teotihuacano ocurrió durante los trabajos de construcción de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales Atotonilco, como resultado de un convenio de colaboración entre el INAH, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y la empresa Aguas Tratadas del Valle de México (ATVM), para rescatar el patrimonio cultural que pudiera quedar al descubierto durante las obras y que de otro modo hubiera sido imposible conocer.
“En los primeros recorridos se hallaron materiales en la superficie pero no había evidencias claras de ocupaciones extensas, hasta que en una loma, en la parte más alta de la planta, encontramos los vestigios de arquitectura teotihuacana; ampliando la investigación bibliográfica ubicamos una posible referencia al lugar en un libro de Clara Díaz, Guadalupe Mastache y Ana María Crespo, quienes previamente lo habían identificado como ‘Acoculco’, nombre del pueblo donde se ubica el sitio”.
El sitio fue integrado al Catálogo de Registro Nacional de Sitios y Monumentos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), con el nombre de Acoculco y está en proceso de estudio.
Alicia Bonfil Olivera resaltó que el estudio de Acoculco continuará en el laboratorio. El INAH y la Conagua estudian la posibilidad de abrir un museo para mostrar los descubrimientos.



