(03 de abril, 2014).- Los antropólogos Diego Prieto Hernández y Alejandro Vázquez Estrada hicieron una investigación sobre la ciudad de Querétaro y le evolución de las costumbres de los núcleos de población indígena. El resultado se plasmó en el libro Indios en la ciudad. Identidad, vida cotidiana e inclusión de la población indígena en la metrópoli queretana.
A pesar de la mezcla de costumbres y creencias que conviven en las ciudades, las sociedades urbanas muestran una reticencia a concebirse como escenarios multiculturales. Por ende, poblaciones indígenas que ahí habitan, en especial los grupos más jóvenes, buscan nuevas formas de vivir sus identidades, lenguas y manifestaciones culturales, adaptadas a los espacios urbanos que habitan.
El libro, editado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), presenta trabajos de diversos autores y su percepción sobre los esquemas de movilidad y asentamiento, los vínculos comunitarios, estrategias de sobrevivencia, redes de reciprocidad y la experiencia cultural en el medio urbano, así como su articulación con el Estado.
María Regina Marínez explicó durante la presentación del libro en el Museo Nacional de Antropología: “En estos contextos han empezado a surgir mecanismos de resistencia cultural, debido a que las ciudades no cuentan con estructuras que permitan relaciones interétnicas, fluidas, armónicas, constructivas; la relación que se puede establecer con diferentes actores, no sólo con los diseñadores de políticas públicas sino con las poblaciones urbanas en general, se complejiza mucho” puesto que los escenarios urbanos multiculturales son territorialmente inasibles y difícilmente delimitables.
“Desde estos espacios culturales y socialmente periféricos, han surgido entre los jóvenes nuevas formas extraordinariamente creativas de imaginar su ser indígena y de provocarnos al resto de los urbanitas a sumarnos a sus experiencias” continuó.
Manifestaciones novedosas en la fotografía, la mísica, el grafiti, el video y otras formas de presentarse en el contexto urbano han obligado a redefinir el perfil de ciudades como Querétaro, Guadalajara o Puebla.
“Estas nuevas investigaciones nos permiten hacer un mejor mapa de cómo se conforma la diversidad cultural del país. No se trata de esos territorios colgados de las sierras o de regiones de refugio, sino de los corazones mismos de las grandes ciudades mexicanas”.
El volumen aborda la cultura de los habitantes de la ciudad de Querétaro, “indios y no indios”, y subraya que en el siglo XX los nativos empezaron a reivindicar su derecho a ese espacio y ocuparon las zonas centrales urbanas.
“Tenemos que reflexionar sobre cómo calificar a la organización de los pueblos indios en diferentes instancias, desde la comunidad o los barrios hasta entidades mayores que dan cuenta del lugar en que viven y de las redes que han construido”.
Al respecto, los coordinadores del volumen, Diego Prieto y Alejandro Vázquez, señalaron que uno de sus intereses fue deconstruir términos como “indio”, y recuperar su significado como parte de un discurso de reivindicación de estos pueblos. De ahí que el título sea Indios en la ciudad.
Ochenta mil personas de la urbe queretana, de millón y medio de habitantes, se declaran indígenas (la mayoría otomíes o hñähñus, pero también purépechas, nahuas, triquis, entre otros), lo que reafirma su condición multicultural y subraya la importancia de la presencia indígena en la conformación de la sociedad.



