Pablo Hernández / @monobailasolo
(10 de abril, 2014).- Sustraído de la cultura pop musical, el One-hit wonder responde a la obra más exitosa de un autor, por la cual es conocido. En el ámbito de la música académica, es tanto el éxito que llegan a obtener ciertas obras que terminan opacando el resto del trabajo de sus autores, aunque tengan otras de gran de importancia. Casos así los encontramos con el Huapango de Moncayo, la Sinfonía no. 3 de Gorecki, el Sensemayá de Revueltas, el Danzón no. 2 de Márquez y Carmina Burana de Orff, entre otras.
Dentro de esta categoría está el Adagio para cuerdas de Samuel Barber (1910-1981).
I
La importancia y peculiaridad de este adagio fue descubierta por el mismo compositor estadounidense. En 1936, Barber compuso su Cuarteto de cuerdas Op. 11, que en su estructura contenía tres movimientos: Molto allegro e appassionato, Molto adagio y Molto allegro, come prima. Del cuarteto sustrajo el segundo movimiento, y lo arregló para una orquesta de cuerdas.
II
En la versión para orquesta, Barber la mandó al director italiano Arturo Toscanini (1867- 1957). Mención especial merece Toscanini, llamado “dictador” musical, renegó del Fascismo y el Nazismo, tan famosa fue su ira al dirigir como al utilizarla contra sus enemigos. Finalmente considerado uno de los mejores directores de finales del siglo XIX y principios del XX.
La partitura llegó en 1938. Cuenta la historia que el estricto director la devolvió inmediatamente, lo cual irritó al compositor. Pero, para sorpresa de Barber, Toscanini le comunicó que se había aprendido de memoria la obra y pensaba estrenarla. Esto sucedió el 5 de noviembre del mismo año, con la Orquesta Sinfónica de la NBC (conjunto que prácticamente nació y murió con Toscanini, para la radio). Y también para sorpresa de Barber, ahí no terminó todo. Toscanini utilizó el adagio durante su exitosa gira por América del sur y fue la primera composición estadounidense que grabó.
III
La obra ha sido grabada en más de 30 ocasiones, utilizada para musicalizar filmes cinematográficos, programas televisivos, juegos de video y demás audiovisuales alrededor del mundo. Por mencionar algunas películas, la encontramos en El hombre elefante (David Lynch, 1980), Pelotón (Oliver Stone, 1986), Amélie (Jean-Pierre Jeunet, 2001) y Reconstrucción (Christoffer Boe, 2003).
La composición ha sido transportada a varias versiones, unas cada vez más extrañas que otras. El mismo Barber la arregló para coro, en su Agnus Dei en 1967. Además ha sido utilizada, tal vez de manera errónea, para múltiples ceremonias fúnebres.
¿Y porqué tanto revuelo con el adagio?
Primero vale la pena mencionar que es un adagio, un tiempo muy lento dentro de una composición de varios movimientos, ubicado comúnmente como el segundo de una sinfonía.
Ahora bien, la respuesta al éxito la puede uno encontrar con tan solo escucharla, inmediatamente atrapa los oídos de hasta el más escéptico. David Lynch (1946) lo demuestra en su libro Atrapa el pez dorado (2006):
Un día tenía puesta la radio mientras trabajaba en El hombre elefante y escuché el Adagio para cuerdas de Samuel Barber. Me enamoré de la pieza para la última escena de la película. Le pedí a Jonahtan Sanger, el productor, que la consiguiera…
La pieza es totalmente romántica, llama la atención que Barber la escribió en tiempos del modernismo musical, totalmente a contracorriente. Esto posiblemente se debió a que el compositor, de posición económica social acomodada, pudo dedicarse por completo a la composición y nunca se vio en la necesidad de hacer música por dinero.
¿Y las demás?
Si efectivamente, el adagio es la obra actualmente más recordada de Barber, el compositor fue reconocido por varias de sus composiciones, obtuvo la Beca Pulitzer y el Premio Roma. Su Sonata para piano fue interpretada por primera vez por uno de los pianistas con mayor reconocimiento internacional, el mismísimo Vladimir Horowitz (1903-1989).
Una oportunidad para escuchar algo más que el famoso silencio del Adagio de Barber, se presenta el 7 y 8 de junio de 2014, en la Sala Nezahualcóyotl, pues la Orquesta Filarmónica de la UNAM interpretará el Concierto para piano del autor estadounidense.


