(15 de abril, 2014).- Si bien la función de los aviones no tripulados o drones es resguardar la seguridad de los ciudadanos mediante la ubicación de criminales, la forma en que el gobierno capitalino podría utilizarlos sería de forma inversa, pues a partir de los incidentes de represión del 1 de diciembre del 2012, la administración ha sido duramente criticada en el tema de seguridad, por lo cual, de ser aprobada esta idea, el Gobierno del Distrito Federal (GDF) contaría con la autorización de vigilar sin ningún problema a quien sea dentro de la Ciudad de México.
Bajo esta premisa, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha entrado a la discusión sobre este tema, el cual ha mostrado su preocupación ya que las implicaciones que este nuevo fenómeno tiene en el campo de los derechos humanos es una línea pequeña entre el espionaje y su utilización en materia de seguridad.
Por ejemplo, Estados Unidos (quien colaboró en esta iniciativa durante administración calderonista) ha echado mano de esta tecnología para intervenciones de espionaje en el mundo, siendo los aviones no pilotados o aviones pilotados remotamente utilizados para llevar a cabo asesinatos clandestinos a manos de la Agencia Central de Investigación (CIA, por sus siglas en inglés) quienes tienen el “Reaper” y el “Predator” como sus principales drones para el espionaje, así lo señaló el ex analista de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en inglés), Edward Snowden.
A pesar de que esta acción se está permitiendo, los mismos EE.UU. dentro de su territorio han aprobado leyes para que se limite su uso. Un total de 17 estados son quienes han prohibido que se utilicen drones debido a la gran preocupación en su población de la forma en que son utilizados por el gobierno de Barack Obama.
La otra cara de esta limitación del uso de drones la da el estado de Dakota del Norte en los Estados Unidos, ya que la universidad del estado es una de las primeras que ofrece un curso para operar aviones no pilotados.
Con todo esto, los resultados que han arrojado en materia de seguridad son muy pocos a nivel mundial, ya que en lugares como Argentina, Brasil, Colombia, Chile, y Venezuela su utilización ha sido de poca eficacia.
Pero la iniciativa mundial ha hecho que en eso mismos países se lleve a cabo la creación de sus propios equipos, por lo que la tendencia en México podría desencadenar un mayor uso y teniendo de ejemplo al estado de Puebla, quien ha implementado dos de estos equipos desde el mes de septiembre del 2013 con el fin de atacar la inseguridad.
Antecedentes en el calderonismo
En México los drones fueron utilizados por primera vez en el gobierno del ex presidente, Felipe Calderón, quien solicitó directamente a Washington que le proporcionara equipo de este tipo para recabar información sobre grupos criminales en el país, e incluso, pidió apoyo de vehículos armados de los EE.UU. para el combate a estos grupos criminales, señaló en 2013 el periódico “The Washington Post”.
Esta implementación tecnológica dio paso a que un alto nivel de cooperación de agencias estadounidenses ayudaran en el combate al crimen organizado a partir de la capacitación, uso de alta tecnología, generación de inteligencia y permiso para que los aviones espías sobrevolaran el territorio mexicano, lo que al darse a conocer, trajo muchas críticas en el sector político del país ya que se señaló que estas medidas violentaban la soberanía nacional y pidieron una explicación a la cancillería mexicana sobre el tema.
Un año después, la situación de los drones en México de nuevo ha sido puesta en la mira, ya que el diputado de Partido Acción Nacional (PAN) en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, Édgar Borja Rangel, pidió al titular de la Secretaria de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF), Jesús Rodríguez Almeida, que realizara un plan para que esta tecnología sea empleada en la seguridad de la Ciudad de México. “Los aviones no tripulados han comenzado a ser implementados como mecanismos de vigilancia por diversos gobiernos. Estos aviones tienen como función sobrevolar las ciudades videograbando cualquier posible irregularidad, accidente o conducta delictiva”, apuntó el diputado.
Además, por otra parte, Google, la compañía de internet más grande del mundo anunció la compra de “Titan Aerospace”, una empresa que se dedica a la fábrica drones de gran altitud e impulsados con energía solar, con lo cual pretenden explorar formas de compartir internet a zonas de marginación tecnológica, una nueva aventura que podría llevar a una evolución en las telecomunicaciones.
Y es que así como hay una intención de emplear esta tecnología “sin malicia” en el mundo para ubicar criminales, como el caso de Osama Bin Laden (el enemigo número uno de los Estados Unidos, quienes a partir de la presunta utilización de éstos pudo localizar en que parte se encontraba oculto el denominado terrorista), sin duda la delgada línea que divide las buenas intenciones puede tornarse en espionaje. Los drones aún siguen en proceso de experimentación, pero su mal uso dejaría varias violaciones a los derechos humanos que si no se tratan con cuidado, podrían desencadenar problemáticas internacionales y el enfoque de seguridad que se quiere dar estaría siendo tergiversado por las mismas autoridades.

