A ocho días del infierno en Morelia

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Raúl Linares
I
(17 de abril del 2014).-Rosa Hernández Reyes recién había acabado la universidad y, para darle un vuelvo a su vida, decidió dedicarse a la lucha social. Integrante del Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS), el pasado 9 de abril, como parte de sus actividades en la comisión de salud en dicha organización, decidió acompañar la protesta estudiantil que solicitaba audiencia con el gobernador de Michoacán.
Ese día exigían que se modificara la convocatoria de ingreso para las ocho escuelas normales del estado, y se mantuviera la asignación de plazas automáticas a todos los egresados. Durante la mañana habían bloqueado varias avenidas en  Morelia, secuestrado camiones; sí, ahí donde los últimos meses, se ha hablado muchos sobre la inseguridad y muy poco de las demandas ciudadanas.
Todo parecía una jornada más de protesta…
Cerca de las 11 de la mañana los normalistas, jóvenes encapuchados entre los 18 y 23 años, se congregaban en la salida a Salamanca, al noroeste de la ciudad y retuvieron un camión de pan. Ahí, junto a ellos, se encontraba Rosa. Con el pesado vehículo, varias centenas de normalistas  bloquearon la carretera. Los minutos corrieron, la desesperación sonó mediante los pitidos provenientes de los automóviles.
En esos momentos transitaba por ahí, Martin Gerardo González Montaño, un desempleado con supuestos antecedentes penales, desesperado; naufragó en el tiempo perdido, el estrés, la incertidumbre. Vio el día perdido arriba de su camioneta Dodge tipo Durango, color rojo. Decidió emprender la marcha por un costado pero los normalistas se lo impidieron. Impaciente trató de quitar esos “obstáculos” humanos que demandaban soluciones al gobierno. No pudo.
En segundo todos los inconformes reaccionaron. De un lado y de otro, se aventaron piedras y puñetazos. Hay videos en donde se observa a González Montaño subiendo a la camioneta. Después, un rechinido entre las llantas. La cola del pesado vehículo tambaleándose. Se podría deducir que pisó el acelerador a fondo. Dolor…
Durante breves instantes caza a todos los “agresores” que puede. Los busca. Los mide. Apunta y embiste. El cofre del carro golpea y quiebra sus huesos. Todos gritan:venganza podrían deducirse en desnudez absorta, infame, violenta. Así fue como Rosa Hernández Reyes, la treintañera “comisionada de salud” del FNLS, se convirtió en una de las doce jóvenes que quedó atrapada entre las llantas. No murió pero quedó en coma.
II
Para Francisco Cerezo, miembro del Comité de Derecho que lleva el apellido de él y sus hermanos, sin embargo, el infierno no comenzó ahí. Como parte de la defensa de los derechos de la joven agraviada, para él, el calvario se extendió una semana más. Y se confirmó en la sentencia médica a la que éste y los familiares de Rosa tuvieron acceso, una semana después del incidente:
“El informe que nos dieron es muy técnico: está politraumatizada, tiene un trauma severo en el cráneo, contusiones temporal izquierda con efecto ocupativo y desplazamiento de línea media a izquierda a derecha, edema cerebral severo, herniación subfacial y bucal, cierre de las cisternas de la base, se le realizó una craneoctomía para ver si se podía, sobre todo, sacar toda la sangre y ayudar a que se desinflamara el cráneo, tiene esguince cervical y fractura de la clavícula derecha”, eso, dice, es el resumen médico.
Todo esto, para el menudo cuerpo de una mujer que apenas ha cumplido los treinta años de edad quien, aquel día, únicamente se presentó a solidarizarse con los normalistas.
Ahora, el ahondamiento de los problemas surgió, en el momento en que el funcionario José Reséndiz, integrante de la Secretaría de Gobierno del Estado de Michoacán, burló el verbalmente a los representantes de la FNLS que lo culparon de ser cómplices del agresor: “Deja de estar diciendo pendejadas, para que andan de revoltosos, ¿a poco nosotros los trajimos a manifestarse?”, dijo, al ser cuestionado por la negativa del Ministerio Público a levantar cargo por intento de homicidio.
Desde ahí “[existen] Violaciones al Derecho humano a la Justicia, debido a que el Ministerio Público se negaba a levantar una Averiguación Previa contra el responsable de estos hechos, después de insistir levantaron la averiguación previa: APT105/2014-6-1, la cual a pesar de las imágenes y videos que demuestran la alevosía y ventaja en el intento de homicidio, quedó asentada por el delito de lesiones y lo que resulte”, dice el informe de los hermanos Cerezo.
III
Según reportes de los médicos de Hospital de la Mujer en Morelia, el estado de salud de Rosa Hernández Reyes, estudiante de la facultad de Biología de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, es grave, pero estable: “Las lesiones neurológicas hay que esperar mucho tiempo… hasta ver las secuelas… por el daño que tienen es una posibilidad muy alta el que quede con ellas”.
Pese a todo, algunos michoacanos a través de una página de Facebook con fecha de creación del 20 de marzo expresaron su aversión a los normalistas y respaldaron al agresor Martin Gerardo González Montaño. Hasta el momento, dicho sitio, tiene más de 4 mil 800 seguidores y entre ellos se difunden noticias y memes de odio en contra de los estudiantes que han salido a las calles y han marcado una ruta de protesta hasta que sus demandas sean consideradas por las autoridades correspondientes. ¿El agresor como víctima y la víctima como enemigo? ¿Están de cabeza las cosas en Michoacán?
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