(23 de abril, 2014).- La pérdida de poder que la organización criminal de Los Caballeros Templarios ha sufrido en los últimos meses, gracias a las operaciones de las fuerzas de seguridad en Michoacán, y mayormente a los embates de las autodefensas lideradas por José Manuel Mireles, ha provocado un hueco criminal en la entidad que algunas autoridades federales suponen podrían ocupar otros cárteles del país o las propias autodefensas infiltradas por criminales.
Esta preocupación se exhibe en documentos del gobierno federal obtenidos por el semanario Proceso, donde señalan que los Zetas, lo que queda de la Familia Michoacana, el cártel del Golfo o Los Beltrán Leyva podrían irrumpir en Michoacán para ejercer control sobre los territorios.
Otro de los grupos criminales que podría “pelear la plaza”, son Los Gallegos, una autodefensa cooptada por el crimen organizado que cuenta con el apoyo del cártel de Sinaloa, y están aliados con el Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Las autodefensas de Buenavista Tomatlán, dirigidas por Luis Antonio Torres, alias “Simón” o “El Americano”, y opera bajo el mote de Autodefensa Operativa H3 (Hermandad 3), es otro grupo que también le quita el sueño a las autoridades, pues está compuesta por 1.200 miembros.
De acuerdo al análisis realizado por el sitio especializado en crimen, InSight Crime, antes de la reciente desestabilización de Los Caballeros Templarios a raíz de la muerte de su líder Nazario Moreno González, alias “El Chayo”, ellos también estaban sufriendo una desestabilización, pues como sugieren los documentos confidenciales, Servando Gómez alias “La Tuta” y el fallecido Enrique “El Kike” Plancarte Solís, ya habrían buscado alianzas con otras organizaciones delictivas.
Por tal motivo no genera sorpresa que los demás cárteles intenten sacar provecho del derrumbe de los Templarios, pues establecerse en Michoacán no sólo supone sacar provecho de las redes criminales instauradas por ellos, ya que también podrían tomar control del puerto de Lázaro Cárdenas, el que posiblemente es el punto de acceso de precursores químicos para drogas sintéticas, más importante de México.
Paralelamente, los archivos federales ponen entredicho las autenticidad de las autodefensas, y como en un principio generan preocupación por la posibilidad de que estén “infectados” por el crimen organizado.


