(24 de abril, 2014).- Partieron desde el martes, justamente en la semana que la religión católica llama la “Semana Mayor” por conmemorar el viacrucis que Jesús vivió hasta que fue crucificado. En esos días, 100 migrantes de los cuatro principales países que tienen ciudadanos en busca del “sueño americano”, partieron de Guatemala con rumbo a la ruta de la muerte, la ruta del tren de transporte llamado “La Bestia”.
Honduras, Nicaragua, El Salvador y Guatemala se unieron en una misma voz por el territorio mexicano, para pedir el libre tránsito que, por ley, les concede el gobierno de México.
Tabasco, Veracruz, Puebla, Estado de México han sido los lugares que han recibido a la caravana, y que en voz de los propios migrantes, ha servido para que señalen la tragedia en que se convierte el pasar por el país, debido a su violencia que se ve salpicada hacia ellos.
Al llegar al punto principal, la Ciudad de México, la caravana cruzó el Zócalo capitalino; ver la ciudad que, en esencia representa la libertad de los mexicanos, provocaba que el recibimiento no se opacara por las nubes cargadas con la ira de un prehispánico Tláloc. En el siguiente punto, el Ángel de la Independencia se convirtió en el centro de una lucha que decía “ya basta”.
A las 14:10 horas, los migrantes avanzaron por los carriles centrales de un Paseo de la Reforma que ya no se sorprendía de ver atravesarse una manifestación, pero que sí plasmaba la imagen cotidiana de molestia por parte de los automovilistas que transitaban la zona.
“Libertad, libertad a los migrantes para transitar” fue el himno que por toda la caminata se escuchaba, mientras que madres, padres, hijos y abuelos centroamericanos veían los alrededores de Paseo de la Reforma con una especie de sorpresa o fascinación.
“Estoy aquí pidiendo que nos dejen transitar libremente, no puede ser que nos traten de matar o de pedir dinero cuando pasamos por Tabasco y Veracruz. Queremos sólo respeto y que nos permitan llegar a la meta de EE.UU.”, comentó José Funes, migrante hondureño.
Una de las organizadoras, la hermana Magdalena, de la “Congregación de las Hermanas Josefina”, destacó el fervor y ánimo de los migrantes por su lucha, por su sueño.
“Empezamos con 100 migrantes en Guatemala, y en Tenosique, Tabasco, ya nos esperaban 400 más. Al llegar a Puebla ya perdimos la cuenta, pero calculo que son mil, mil 200 migrantes que están pidiendo el libre tránsito”, explicó.
“He intentado tres veces cruzar a EE.UU., y por experiencia sé la violencia que se vive en México. Hace un año fui secuestrado por uno de esos grupos delictivos, allá en Reynosa, Tamaulipas. Me retuvieron ocho días y me dijeron que querían ver si no era de la banda enemiga, no me pasó nada grave, pero justo por eso me regresé. (…) Por eso estoy aquí, para pedir que se haga una acción para que familiares o gente a futuro pueda llegar a México de forma segura y sin esos tratos”.
Esa es la historia de Fredy Castillo, un migrante de El Salvador que vino al país en busca de la frontera norte de México; como él, los miles de migrantes que se dieron cita en la caravana siguieron pidiendo que el libre tránsito se haga valer.
Rubén Figueroa, quien estuvo trabajando en el albergue migrante “La 72” en Tenosique, y uno de los encargados de comandar la manifestación, comentó que la denuncia sobre las bajezas que pasan los migrantes debe de atenderse lo más pronto posible.
La caravana está cimentada en el consenso de los migrantes, y con base en esta acción, los centroamericanos decidieron quiénes serían los encargados de pasar a la residencia oficial de Los Pinos, para dejar la solicitud de ser recibidos por el titular del Ejecutivo federal.
Mientras esto ocurría, los migrantes permanecieron en la glorieta de Chivatito, ahí donde todas las manifestaciones que buscan ser atendidos por Enrique Peña Nieto, resultan relegadas por los elementos de la policía del Distrito Federal.
Una hora más tarde, la comitiva que entró al lugar donde Peña despacha, no encontró a quien habita, pero sí fueron recibidos por el encargado de atención ciudadana de la presidencia.
La esperanza para los migrantes centroamericanos y su caravana fue dada, esperando que Peña Nieto ceda un poco de su tiempo para que pudieran explicar sus casos. La cita con la historia para la migración en el país está ahí, y como dijera el padre Alejandro Solalinde a REVOLUCIÓN TRESPUNTOCERO, “ya basta de simulaciones e hipocresía política”.
La agenda de la caravana en la Ciudad de México está diseñada, se reunieron con el Jefe de Gobierno del DF, Miguel Ángel Mancera, para pedir que la ciudad se convierta en el centro de apoyo principal de los migrantes, a partir de los programas que existen para los mismos. Es por esto que, hoy jueves, se reunirán con los diputados y senadores para hacerles saber que se necesita presionar al gobierno federal sobre poner en acción el libre tránsito en el país, la gran deuda que tiene Peña con los derechos humanos.



















