(30 de abril, 2014).- El pasado martes 22 de abril, durante las manifestaciones que culminaron frente a las instalaciones de Televisa Chapultepec en contra de las leyes secundarias de telecomunicaciones, salieron mal heridos cuatro jóvenes manifestantes; posterior a estos hechos, dos periodistas independientes fueron cazados, golpeados y secuestrados del interior del Metro Pino Suárez. Esto sucedió mientras intentaban evitar que les robaran las imágenes de las violaciones de derechos humanos, tomadas durante dicha protesta.
La comunicadora Lilian Marisol Hernández Martínez documentó todos los hechos, incluyendo la negociación entre manifestantes y autoridades para liberar a los detenidos, ya que fue invitada por la comisión negociadora a documentar el diálogo donde policías y funcionarios del Gobierno del Distrito Federal (GDF) negaron tener detenidos, aún a pesar de las pruebas contundentes.
Cuando se dirigía a su domicilio, en compañía de Andrés Landero Quiroz, fueron abordados en la estación del Metro Pino Suárez por dos policías, un hombre y una mujer. La mujer tenía el rostro cubierto con un paliacate y le exigió que le entregara “el material que tenía”, ante lo cual se negaron, por lo que fueron agredidos a manos de los servidores públicos.
La gente que circulaba por el andén impidió de manera solidaria la detención en ese momento, causando que ambos policías se retiraran, para regresar enseguida con un grupo de alrededor de 20 elementos policíacos del Distrito Federal; los cuales, sin mediación alguna, los tiraron al piso y mediante golpes, jalones y empujones, los desalojaron de la estación, reteniéndolos de forma ilegal en una patrulla y cambiándolos en dos ocasiones de vehículo sin nunca presentarlos ante el Ministerio Público, violación clara y flagrante a un debido proceso. Durante el recorrido los golpearon y les robaron la memoria de la cámara fotográfica, un celular y las llaves de su domicilio.
Es importante mencionar que en la memoria de la cámara se encontraba material audiovisual probatorio, con el cual, se presentaría una denuncia por los abusos de autoridad documentados contra manifestantes y observadores de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), incluyendo las agresiones de policías vestidos de civiles.
Ya ha sido presentada una queja ante la tercera visitaduría de la CDHDF por lo acontecido.
A continuación se reproducen los testimonios de Lilian Marisol Hernández Martínez y Andrés Landero Quiroz:
LILIAN: El día 22 de abril de 2014 llegué a Reforma e Insurgentes, aproximadamente a las siete de la noche. Asistimos a la manifestación convocada contra la censura en internet y contra las leyes secundarias de la llamada “Ley Televisa”, fuimos a grabar en video la manifestación pues somos pertenecientes a un medio independiente llamado Brigada Informativa Altavoz.
Alrededor de las ocho de la noche nos dirigimos con el contingente a las instalaciones de Televisa Chapultepec, en Balderas. Yo y otros compañeros esperábamos a alguien más y nos atrasamos en el contingente. Cuando llegamos a las instalaciones de Televisa donde se encontraban los demás, nos dimos cuenta que había un cerco de granaderos y dos camiones a lo ancho de la avenida, cuando llegamos ya habían detenido y golpeado a cuatro.
Entró al cerco una comisión para exigir la liberación de los detenidos, yo entre como Medio Libre para testimoniar en video.
Comenzó el momento de negociación y yo con mi cámara grabé cada una de las palabras que se dijeron ahí, desde la exigencia de la liberación de los cuatro agredidos por granaderos, hasta la insistente negativa por parte de los funcionarios de que no había ningún detenido.
Las personas o supuestos funcionarios que llegaron en ese momento para la negociación con la comisión, se identificaron como:
Carlos Meneses, Director Gral. de Gobierno, vestía camisa blanca
Israel Rodríguez Subdirector de Gestión, camisa azul
David Vera Subdirector de Planeación, chamarra oscura
Cristina García Asesora, chamarra de piel obscura
Yo no paré de grabar hasta que la negociación terminó, de los cuatro manifestantes detenidos y golpeados yo solo vi a uno llamado Julián Luna (al que también grabé), los manifestantes nos informaban desde afuera del cerco que ya habían soltado a dos más, pero a ellos no los sacaron en ese momento ni en ese lugar, a ellos yo nunca los vi; fue entonces cuando se exigía que nos dieran el paradero del cuarto y del cual nos habían informado que se habían llevado en ambulancia, pero las autoridades lo seguían negando, pues nos decían que ellos no podían dar una información que no conocían.
La manifestación se había diluido, quedaban pocas personas así que decidimos salir del cerco sin obtener el paradero del cuarto compañero. Ya afuera, comencé a grabar como atendían a Julián los paramédicos; me encontré con Andrés, nos juntamos con otros compañeros y en unos momentos más por seguridad, nos movimos hacia la entrada del metro, donde al seguir nuestros caminos nos fuimos dividiendo, pues cada quien tenía rumbos distintos.
Andrés y yo nos dirigimos a la estación Pino Suárez, llegando al andén de la línea dos dirección Taxqueña comenzamos a platicar, fue cuando recibimos el primer ataque por dos sujetos, un hombre robusto, moreno, de estatura media y una mujer de baja estatura, cabello teñido de rojo, tez morena clara y cubierta de la cara con una bufanda color negro; los dos sujetos iban vestidos con ropa y botas negras, muy al estilo granaderos pero eso sí, sin ningún escudo que los identificara.
Llegaron por detrás de nosotros y nos empezaron a jalonear, diciéndonos “¿qué ustedes sacaron unas imágenes?” y el sujeto se fue hacía Andrés queriéndolo someter, él se soltaba en cada intento, mientras tanto la mujer se acercó a mi empujándome hacia las escaleras, yo le repetía una y otra vez que no podía tocarme, que se identificara, que me dijera de qué se me estaba acusando, cuando de repente me arrebató mi celular de la mano izquierda y le dije: “devuélveme mi celular, te voy acusar de robo”, ella reaccionó poniéndome el pie en los míos, y empujando mi cuerpo provocando que yo cayera al suelo. Estando en el suelo comencé a gritarle a la gente que se encontraba en ese momento en el andén que nos ayudarán, que se estaba cometiendo un delito en contra nuestra, que grabaran la agresión.
Cuando la mujer se dio cuenta que estábamos logrando nuestro cometido al llamarle a los usuarios y que ellos comenzaban a acercarse, respondió hacia mí con dos cabezazos en la parte superior de mi cráneo y uno más en mi pómulo derecho mientras me decía que me callara; logré sacar una de mis cámaras (la chica) y apunté hacia donde estaba ella, entonces me respondió con un manotazo, pero volví a intentarlo y logré fotografiarle, ella se distrajo y en ese momento las personas que se acercaron comenzaron a empujarla diciéndole que me dejara.
Se aferraba a quitarme mi mochila (donde traía mi cámara profesional con la que había grabado lo que había ocurrido en la manifestación), no logró quitármela y al sentir la presión de la gente, los dos corrieron por las escaleras hacia arriba, mientras tanto yo desde abajo gritaba que me había robado mi celular.
ANDRÉS: mientras yo forcejeaba con el que parecía un policía escuché a Lilian pedir ayuda a la gente, fue cuando me di cuenta que estas personas no tenían ninguna referencia de ser una autoridad pues no tenían ni placas, ni se habían identificado; me di cuenta que lo que estaba sucediendo era un intento de rapto, pues ellos sin ninguna justificación y a la fuerza, nos llevan hacia las escaleras con dirección a la salida, comencé a gritar: “¡nos están raptando ayúdenos, graben por favor!” mucha gente se acercó y esas personas tomaron video y a gritos evitaron que nos llevaran.
LILIAN: Andrés y yo corrimos hacia la parte superior de las escaleras, cuando corrían hacia los torniquetes (la salida del metro), yo le grité a la mujer: “¡eres una pinche ratera!, ¡te estás llevando mi celular y lo sabes perra!, le gritamos al policía que los detuviera que nos había robado pero ahí logramos ver como el policía que estaba en los torniquetes les decía algo a ellos, le respondieron y él les dio la salida; en ese momento Andrés me llamó y me dijo que regresáramos al andén.
El policía del torniquete nos alcanzó en el andén, nos decía que lo acompañáramos a la jefatura, Andrés le respondía que nosotros no teníamos porqué acompañarlo a ninguna parte y menos viendo como no fue capaz de no detener a los que nos agredieron.
Llena de coraje e impotencia, comencé a informarle en el andén a las personas que estaban observando lo que sucedía y a los que no, lo que había pasado, lo que nos habían hecho, como habían llegado a agredirnos y que se preguntaran que tipo de gobierno permitíamos en esta ciudad y en nuestro país, ellos, solo se dedicaron a observar mi coraje y solo dos personas, ¡solo dos! Se acercaron a preguntarme directamente que nos había sucedido y si estábamos bien, (una chica que subió el video que a lo mejor muchos de ustedes ya vieron) y un Sr. que lamentablemente también se llevaron junto a nosotros ¿y el resto?, el resto solo fue observador.
En el momento en que el Sr. me preguntaba que me sucedía, de nuestro lado izquierdo, nos llegaron muchísimos policías, tacleándonos literalmente y tirándome a mí al suelo, entre todos ellos venían varias mujeres policías, y ellas comenzaron a golpearme en el suelo, junto con algunos hombres; Andrés saltó sobre mí cubriéndome con su cuerpo mientras todos comenzaron a golpearnos a los dos con puños y patadas, él gritaba que me dejaran de golpear; en algún momento lo separaron de mí, y yo no supe a dónde lo tenían.
Me llevaron a rastra tomada de piernas y brazos hacia las escaleras, yo gritaba a los usuarios del metro que nos ayudarán, mencionando mi nombre y pidiéndoles que grabaran esa injusticia y la subieran a internet. Los policías me subieron por las escaleras y al llegar arriba, me comenzaron a exigir que me parara, una de ellas me jaló de los cabellos para obligarme a hacerlo, la otra me jalaba del brazo derecho para incorporarme, al momento de ponerme de pie en una de las puertas de salida (me parece que por detrás del metro debajo de la plaza de Pino Suárez), la mujer que me había golpeado y robado mi celular la primera vez, me estaba esperando en esa salida y me recibió golpeándome en la nariz con la mano abierta, cegándome por unos segundos, en ese momento yo me encontraba ya afuera del metro cuando me giraron y alcancé a ver que ya traían a Andrés entre varios policías.
Vi venir de frente a esa mujer policía que me había pegado (la “pelirroja” que estaba cubierta de la cara) las otras dos policías me soltaron prácticamente con ella y ésta comenzó a golpearme con puños y patadas hasta que me tiré al piso haciéndome bolita para que no me pegaran en la cara y la cabeza.
Recibí patadas en el cuello y en la espalda, me incorpore y la tipa “pelirroja” me agarró del cuello y le dije: “Me vas a matar maldita” (pues me seguían golpeando en la cabeza y yo tenía miedo de recibir un mal golpe en el cráneo que desencadenara nuevamente el problema de craneosinostosis que padezco desde que tenía seis meses de edad y del cual tuve una operación) ella respondió: “pues eso quisiera pendeja”.
ANDRÉS: detrás de Lilian me llevaban a golpes, nos sacaron por los torniquetes de la línea 2 del lado de la salida que da al parque, al llegar vi como aventaron a Lilian en medio de una bolita de mujeres policías quienes le empezaron a pegar, yo intenté meterme de la misma forma que lo hice en el andén pero recibía varios golpes y terminé en el suelo, con un grupo de policías pateándome en la cabeza y estómago una y otra vez, cada que intentaba arrastrarme hacia Lilian.
LILIAN: Comenzaron a esculcarme la ropa y sacaron todo de mis bolsillos, monedero, basuras y una cangurera pequeña que tenía en la cintura donde traía mis llaves y unos audífonos, terminaron de esculcarme (en ese momento a ambos nos quitaron el resto de nuestras pertenencias incluidas la mochila que yo traía con las cámaras de video y fotografía, la bolsa negra donde traía Andrés nuestro megáfono, junto con su celular), cuando volteé estaba el sujeto que nos había interceptado, golpeado e intentado raptar la primera vez, pero esta ocasión ya no vestía de negro, sino traía una playera blanca y en su brazo una bolsa negra, la misma que Andrés traía con nuestro megáfono antes de la agresión, volteó a verme, me señaló y dijo: “Ustedes me robaron”.
Nos levantaron y comenzaron a llevarnos, Andrés venía delante de mí con dos policías a lado, volteó para ver si venía detrás de él y el policía de su derecha lo golpeó dos veces en la cara, yo le dije Andrés que estaba bien y que ya no volteara. Nos dirigimos a Av. San Antonio Abad a lado de la plaza Pino Suárez, ahí nos esperaban dos patrullas formadas; en la de enfrente estaban parados varios policías y los que nos llevaban a nosotros aún no sabían a qué patrulla nos iban a subir, fue entonces cuando el mismo policía vestido de civil les dijo con voz de mando: “¡Ya les dije!, ¡súbanlos a la de atrás! ¡A la de atrás! ¡Que se hacen pendejos!
Suben a Andrés a la patrulla, de repente me doy cuenta que también traían y suben al Sr. Carlos Herrera de 54 años (la persona que me estaba preguntando que me había sucedido en el momento que llegaron los granaderos) al final me suben a mi (todavía jalándome de los cabellos) la patrulla comienza a avanzar por Av. San Antonio Abad, paró unos metros más adelante mientras los policías comienzan a recibir y hacer llamadas por celular.
Aún no nos decían a donde nos iban a llevar, fue entonces cuando comenzaron hacernos preguntas, ¿quiénes son?, ¿de dónde vienen?, ¿Qué estaban haciendo?, etc., a lo que nosotros respondimos que nos habían robado dentro del metro, que nos golpearon los mismos granaderos en el andén, que éramos licenciados y profesionales de la comunicación.
La patrulla avanzó, se metió por Av. Fray Servando y giró en otra calle, de alguna forma me di cuenta que ya íbamos por Av. Eje Central, pasamos de lado de Bellas Artes y nos fuimos derecho sobre esa avenida (no estoy segura por dónde) seguimos entre calles y avenidas y llegamos a un edificio muy grande que reconocí como la delegación Cuauhtémoc, Andrés les preguntó a los policías que dónde estábamos y ellos dijeron que habíamos llegado a la CUH-1 en Cuauhtémoc (después corroboramos que era la CUH-2).
Nos mantuvieron en la patrulla fuera de esas instalaciones, en ese lapso subían y bajaban policías a la patrulla, cada policía que subía al vehículo nos preguntaba lo mismo, “¿cómo nos llamábamos?, ¿qué habíamos hecho?”, etc., nosotros respondimos siempre lo mismo, cómo nos habían intentado raptar y después cómo nos golpearon lo policías.
Ahí nos mantuvieron aproximadamente una hora, vi mi reloj, iban a dar la una de la mañana. De repente subieron otra vez a la patrulla y preguntaron quién era Andrés Landero, Andrés respondió, le dijeron: “¿Conoce a alguien importante?” Andrés respondió afirmativamente, le volvieron a preguntar ¿a quién? Y Andrés dijo que a Roberto López Suárez Diputado, le dijeron: “ya están abogando por usted, para saber que van hacer, ya sabe, se están poniendo de acuerdo allá arriba” a lo que Andrés preguntó: “¿están abogando por los tres?” y el policía respondió: “no lo sé, ahora solo nos dieron tu nombre”.
Los policías volvieron a salir de la patrulla y tardaron varios minutos fuera, después de ese tiempo abrieron la puerta de mi lado y me regresaron la mochila que traía, me preguntaron que si esa era mía a lo que respondí que sí, me pidieron que la revisara, comencé abrir los cierres para ver qué era lo que traía y encontré mi cámara canon, la cámara lumix, una bolsa de plumones y algunas prendas de vestir mías, también se encontraba el celular de Andrés.
Los policías me preguntaron que si estaba todo, y les dije que no, que me faltaba mi celular y una bolsa negra donde venía nuestro megáfono (la misma que el policía que nos acusaba de robo traía antes de que nos subieran a la patrulla), me preguntaron qué celular era, y yo solo pude dar la marca y las descripciones físicas, cerraron la puerta de la patrulla y comenzaron hablar por sus radios, volvieron y nos bajaron a los tres de la patrulla en la que veníamos, para dirigirnos metros atrás a otra patrulla, ésta vez, me subieron en medio.
Comenzamos avanzar y me parece que tomamos Eje 1, avanzamos muy lejos, pasando por Tepito, cuando Andrés les preguntó qué era lo que procedía, el policía respondió: “Pues los están acusando de robo joven” Andrés volvió a preguntar hacia dónde íbamos y nos dijeron que nos llevarían “a la cuatro”.
Avanzábamos por Tepito, pues alcancé a ver el metro Lagunilla, giramos por varias calles, cuando Andrés vuelve a preguntar hacia dónde nos iban a llevar, el policía responde que iríamos a la CUH-4 a la calle de Paraguay y Brasil, dimos algunas vueltas más entre calles y llegamos al destino. Nos estacionamos frente a las instalaciones de esa agencia pero nuevamente no nos bajaron de la patrulla, esperamos ahí aproximadamente 30 minutos.
Un policía que se acercó a preguntarnos de nueva cuenta qué celular era el que me habían quitado, yo respondí que no sabía el modelo y solo les di la marca y la descripción física del aparato otra vez, volvieron a irse, cuando regresaron me dijeron: “intentaremos localizarlo” después pregunté acerca del megáfono que nos quitaron y las llaves de Andrés y mías a lo que respondieron: “sinceramente Señorita, no creo que podamos recuperar las llaves, para que le mentimos” se fueron otra vez y minutos después llegaron familiares míos y Roberto López, se hizo una negociación para que nos dejaran libres, aproximadamente a la 1:40 am.
De ese lugar nos trasladamos hacia el hospital Álvaro Obregón, para un chequeo de las agresiones recibidas, en el hospital estuvimos de las 2:00 hrs. hasta las 6:00 hrs. aproximadamente; nos tomaron a los dos radiografías de prácticamente todo el cuerpo y los médicos nos revisaron los golpes recibidos en el éste. Después de la revisión general a mí me diagnosticaron: IDX Lumbalgia Postraumática, contusión torácica, esguince cervical, TCE grado 1; Andrés fue diagnosticado con: TCE leve, cervicalgia postraumática, lumbalgia postraumática, contusión facial, contusión torácica.


