(7 de mayo, 2014).- En la cuna del movimiento #YoSoy132, la Universidad Iberoamericana, se llevaron a cabo dos eventos en conmemoración al surgimiento de dicho grupo: una conferencia magistral a cargo de Rossana Reguillo, de la Universidad Jesuita de Guadalajara ITESO; y una mesa de debate sobre las nuevas formas de movilización, moderada por Margarita Torres, en las que expusieron Marisela Portillo, Isabela Corduneneau, María Elena Meneses y Óscar Aguilar.
Como resultado del régimen tan estricto, aunado a que el resultado de la elección estaba ya determinado desde hace tiempo, surgió esta efervescencia juvenil que tuvo un fuerte impacto durante su momento. Se identifican, además, dos antecedentes y fenómenos inmediatos que determinaron el emblemático evento de la Universidad Iberoamericana, en rechazo a Enrique Peña Nieto.
El primero de ellos, la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, en la que Peña Nieto no pudo mencionar tres títulos y confundió a Enrique Krauze con Carlos Fuentes, factor que sirvió para el ataque en redes sociales contra la campaña prefabricada del entonces candidato a la presidencia, rompiendo así la supuesta imagen de solemnidad que le habían construido desde que era gobernador en el Estado de México.
El segundo evento se dio en el concierto de Paul McCartney, en el Zócalo de la Ciudad de México, cuando de manera independiente se comenzó a gritar “¡Fuera Peña!”, hechos que tuvieron lugar justo antes de la visita del priista a la Universidad Iberoamericana.
Esto comenzó a generar una percepción del poder de irreverencia, la cual se enfatizó con la imagen siguiente: un político escondido en los baños de una universidad, sin la capacidad de responder a sus preguntas y reclamos.
Durante el año electoral 2012, se incrementarían los posicionamientos antipeñistas, tales como el Movimiento por la Paz, que criticaban al sistema político mexicano, señalaban el hartazgo social, exigían la democratización de los medios de comunicación, y mediante la efervescencia de las redes sociales, además del uso del humor, nombraban y retomaban el dolor de una generación inconforme e ignorada.
Ese recordatorio, llamado de atención, sirvió para combatir la rigidez del inminente regreso del Partido Revolucionario Institucional (PRI) al poder, buscando abrir el diálogo.
De tal manera que enfrentar las problemáticas, ante el imperioso retorno del PRI, se canalizó en organizar diferentes movilizaciones a lo largo y ancho del país. Pero de igual manera, llegar a acuerdos se volvía cada vez más difícil, pues a decir de Érika Lozano, empezaron a llegar grupos politizados.
Sin embargo, “El movimiento #YoSoy132 nos formó políticamente a todos” señaló Lozano.
De esta manera, aunque la sociedad siga fragmentada y con estructuras intermedias tan destruidas, la complejidad de esta nueva generación, que conoce y pide que las demandas pendientes se cumplan, como la libertad de expresión, debe encontrar su punto de unión, y así, el máximo apogeo de su movilización.


