(7 de mayo, 2014).- El 28 de abril fueron incautados varios discos duros del servidor del grupo de activistas en Brasil. El servidor se encontraba en las instalaciones de la Universidad Estatal de Campiñas. Parece ser que la retórica de libertad de expresión y tráfico de Internet tomada por Dilma Rousseff, presidenta de Brasil, ha dado un giro.
Organizaciones y usuarios del servidor vivieron con sorpresa que esta acción fuese llevada a cabo aún después de que el Marco Civil de Internet se manifestase contra la vigilancia masiva y la discriminación de tráfico (neutralidad de la red). Dicho Marco fue dado a conocer en la pasada edición #NETMundial2014.
José Eduardo Cardoso, ministro de Justicia de Brasil, sostiene que este marco innovó “no sólo en su contenido, sino en su método”, pues contó con la activa participación de la sociedad y de los activistas digitales. “Hubo más de 2.000 contribuciones, y una buena parte de ellas fueron aceptadas”, dijo el funcionario. En su opinión, se trata de “una carta de derechos y un nuevo conjunto de relaciones que desbarata varios preconceptos”.
El Marco Civil es vanguardista pues contempla la neutralidad, la multisectorialidad y la libertad de Internet, estimó. La red “no será regulada por el gobierno, sino por todos los sectores de la sociedad”, dice el ministro Cardoso. Pero lo que sucedió días después de su aprobación, ha dejado en entredicho sus palabras.
Saravá es un grupo de investigación que durante diez años ha ofrecido infraestructura tecnológica para movimientos sociales, como servidores web, correo electrónico, entre otros, además de discutir y contemplar los entornos digitales como espacio de reflexión. Ellos han manifestado que a pesar de que exista el Marco Civil de Internet seguirá el acoso a los activistas, teniendo así un aparato retórico que no muestra un verdadero cambio ante una situación de acoso, abuso de poder y violación a la neutralidad de la red.
Es importante remarcar que Radio Muda forma parte de la red de estaciones por Internet radiolivre.org, también alojadas en los discos duros incautados, por lo tanto esto significa un golpe a toda una comunidad que ha luchado por la libre expresión, activismo y la investigación de entornos digitales que han impulsado la divulgación de la cultura en Brasil. El servidor retenido tiene una capacidad de 6 Terabytes de información que gracias a la criptografía se encuentran protegidos. Las prácticas de cifrado y de desarrollo digital han permitido, al menos, tener bajo resguardo la información almacenada. Esta incautación tuvo lugar por una demanda judicial contra Radio Muda, una de las estaciones de radio con más trayectoria en Brasil, que se pronuncia a favor del acceso al conocimiento, la libertad de expresión y la organización social, y que estaba alojada en el servidor principal de Saravá. Radio Muda ya había perdido sus equipos ante la policía federal el pasado febrero de 2014 pero ante el requisito judicial de tener acceso a la información alojada en los servidores se decidió inspeccionar el servidor de Saravá.

Las muestras de solidaridad se han hecho presentes en las redes, tal como las de los colectivos Espora, Riseup, ContingenteMX, Rancho Electrónico y ciudadanos preocupados de ver lo que acontece con el discurso de libertad del gobierno brasileño.
Desde 2013, la mandataria brasileña, Dilma Rousseff, se ha opuesto abiertamente al espionaje de EE.UU y otros países, utilizando al mismo tiempo técnicas de espionaje para defenderse. Personalidades como Edward Snowden han ofrecido apoyo a Rousseff para combatir las estrategias de vigilancia masiva estadunidense, ya que él mismo reveló que Brasil es una de las naciones más espiadas por la NSA.
Durante la reunión del G20 de aquel año, Rousseff declaraba: “Yo le comuniqué al presidente Obama que Brasil irá a todos los foros multilaterales, en especial la Organización de las Naciones Unidas, a proponer iniciativas para una administración de Internet que defina normas y mecanismos para cohibir e impedir prácticas de violación de derechos o de espionaje de cualquier país”.
Sin embargo, expertos advierten de que éstas acciones tienen sus riesgos, como señala Julian Assange: “Varias de estas propuestas no son para dar una mayor libertad de comunicación a los brasileños. Más bien son un mecanismo para darle al gobierno brasileño igual acceso de interceptar la información, hay que tener mucho cuidado, es una tendencia natural de los estados”.


