Por: Sari Denisse / Subversiones
Fotografías: María González, Elis Monroy y Xilonen Pérez
(8 de mayo, 2014).-El viernes 25 de abril de 2014, se realizó la primera sesión del seminario «Mujeres guerreras», organizado por Luchadoras & SubVersiones. Esta colaboración es un proyecto de comunicación que busca, entre otras cosas, reconocer las consecuencias de la discriminación histórica hacia a las mujeres en todo el mundo.
Partiendo de identificar momentos que reconocemos como importantes en nuestra propia vida, cuando nos hemos sentido como luchadoras y luchadores, dialogamos y consensuamos algunos aspectos esenciales sobre qué es una mujer guerrera. Mediante dinámicas de diálogo, el grupo de alrededor de cuarenta personas que asistió a esta primera sesión, coincidió en palabras como seguridad, indignación, valentía, empatía, defensa, autodeterminación y emancipación para identificar los elementos clave en esta lucha contra la discriminación. Además, se reivindicó la necesidad de fortalecer la conciencia histórica y las identidades individuales y colectivas. Finalmente, el grupo reconoció que los detonadores y acciones forman una espiral permanente, que necesita estar en constante cuestionamiento para sostener un continuo aprendizaje.
A través de la investigación, documentación y difusión de historias de mujeres, este proyecto busca ofrecer «una mirada íntima y contestataria a la gran diversidad de mujeres que en todos los rincones del planeta se organizan para luchar». Las participantes reconocieron como ejes comunes los temas: arte, vida cotidiana, derechos laborales, movimientos organizados, sexualidades, salud y defensa del territorio.
Cada una de las participantes es una guerrera por sí misma, y en este encuentro se hizo palpable que no sólo lucha quien está participando activamente en un movimiento social o en actividades que cuestionan explícitamente los roles de género. También son luchadoras quienes llevan a cabo un sinfín de cambios en las relaciones diarias. Este primer paso del proyecto dibuja como horizonte el reconocimiento de la «revolución permanente» que significa ser mujer buscando vivir libre.











