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Ante brutalidad del régimen militar, la oposición egipcia se refugia en el fútbol

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Por James M. Dorsey*

Traducción: Carlos Bauer

(10 de mayor, 2014).- Una corte egipcia ha sentenciado a 12 militantes y aficionados del fútbol a cinco años de prisión, en una expansión de la campaña del régimen apoyado por los militares contra sus oponentes islamistas y no islamistas que podría acabar reposicionando al fútbol como una plataforma importante de protesta.

Los aficionados, miembros de Ultras Ahlawy, una barra bien organizada y fogueada en la lucha callejera del club Al Ahli SC de El Cairo que jugó un rol clave en el levantamiento popular que derribó al presidente Hosni Mubarak y realizó protestas antimilitares hace tres años, fueron sentenciados en ausencia por organizar una reunión ilegal y vandalismo.

Los condenados fueron acusados de bloquear una carretera en El Cairo para protestar por el arresto de miembros de Ultras Ahlawy que se enfrentaron a la policía en octubre pasado en su intento de tomar el aeropuerto internacional de dicha ciudad.

El veredicto llegó días después de que el recién retirado general Abdel Fattah Al-Sisi –el candidato presidencial favorito para las elecciones de este mes que el año pasado derrocó al primer y único presidente de Egipto elegido democráticamente, Mohammed Morsi, y quien desde entonces ha dirigido una campaña brutal contra sus oponentes– defendió una draconiana ley antiprotestas recientemente promulgada en Egipto. La ley es parte de una tendencia regional visible en Arabia Saudita y Turquía, y que también se está debatiendo en Jordania, que equipara protesta con terrorismo o la categoriza como precursora de la violencia política.

En una entrevista cuidadosamente coreografiada –la primera que concede– como parte de su campaña electoral, en una rara exhibición emocional Al-Sisi advirtió que “estamos hablando de un país que se está yendo a la basura. La gente debe darse cuenta de esto y apoyarnos. Quienquiera que se imagine otra cosa, únicamente quiere sabotear a Egipto, y esto no será permitido. Este caos nos llevará a la ruina con sus protestas irresponsables. Advirtió que haría “lo que sea necesario para restaurar la seguridad”.

Este año, una corte egipcia ha sentenciado a muerte a más de 700 presuntos simpatizantes del prohibido partido de Morsi, la Hermandad Musulmana, como parte de una campaña en la que más de 3 mil personas han sido asesinadas, alrededor de 17 mil heridas y 19 mil detenidas desde el golpe de Estado de julio de 2013.

El veredicto contra los aficionados del Al Ahli SC y la campaña que implica una brutalidad de las fuerzas de seguridad mayor a la que prevalecía durante el régimen de Mubarak se dan en un contexto en que el poder dentro de los grupos de aficionados militantes y las barras se ha desplazado de sus fundadores altamente politizados a jóvenes carismáticos, quienes a menudo están desempleados o subempleados y carecen de educación, y quienes muestran una oposición visceral a las políticas de aplicación de la ley que complican sus vidas no sólo en el estadio sino también en los barrios populares de las ciudades egipcias.

 “Toda la gente mayor se ha ido. Había una lucha interna. Algunos fueron secuestrados y retenidos durante tres días. Fuimos atacados con cuchillos; varios resultaron heridos. Su líder es tremendamente carismático”, dijo el fundador de uno de estos grupos.

El ex miembro de la barra, quien mantiene contacto estrecho con aficionados militantes, dijo que la caída reciente de las protestas en el fútbol fue provocada por la prohibición de que simpatizantes asistan a los partidos, así como al compromiso del ministro del Interior de que en la próxima temporada las fuerzas de seguridad en los estadios serán reemplazadas con firmas de seguridad privadas.

“Es probable que se trate de la calma antes de la tormenta. No conozco una sola persona que vaya a votar en las elecciones presidenciales. Incluso mis padres, personas sencillas que no son islamistas, no creen lo que está sucediendo. La gente perderá la fe en los militares. Están perdiendo la fe en todo”, dijo el fundador de uno de estos grupos de aficionados.

Pocos jóvenes votaron en un referéndum constitucional efectuado en enero que al parecer indica que Al-Sisi podría contar con el apoyo de casi 40 por ciento del electorado, suficiente para permitirle emerger como el candidato con el mayor bloque político. Alrededor del 98 por ciento del 38 por ciento del electorado que votó en el sondeo constitucional lo hizo a favor.

Ese porcentaje no incluye a los decenas de miles de jóvenes que se unieron a las filas de las barras en los últimos cuatro años del régimen de Mubarak, cuando los aficionados emergieron como el principal grupo cívico que opuso resistencia física al régimen en choques prácticamente semanales con las fuerzas de seguridad en los estadios durante la temporada de fútbol. Los enfrentamientos les permitieron ventilar la frustración y la rabia reprimidas contra las fuerzas de seguridad, que como brazo represivo del régimen eran la institución más odiada de Egipto. Su razón de ser era la revancha y el desquite.

El poder de estos jóvenes alienados se hizo evidente meses después del derrocamiento de Mubarak, cuando miembros de Ultras White Knights (UWK), el muy organizado grupo de radicales aficionados del club de El Cairo Zamalek SC, tomó la cancha del Estadio Internacional de El Cairo en el minuto 90 del primer juego post-revuelta, interrumpiendo el juego y destruyendo las porterías y todo lo demás que encontraron. Los fundadores del grupo se dieron cuenta de que estaban perdiendo el control.

“Estos chicos saben que las fuerzas de seguridad están esperando a que cometan un error. Por eso reenfocaron su atención en el fútbol y se distanciaron de los salafistas. No sé por cuánto tiempo durará esa situación; podríamos enfrentarnos a un escenario como el de Siria. Los islamistas liderarán la próxima revolución. Será una revolución islámica, no una lucha por el Estado”, dijo el ex integrante de la barra.

* El periodista y experto en relaciones internacionales James M. Dorsey tiene una amplia trayectoria en la cobertura y análisis de conflictos sociales alrededor del mundo, en la que se ha distinguido por usar el fútbol como una lente para enfocar diversos fenómenos. El artículo original puede consultarse en el blog del autor.

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