*Columna
Álvaro Cepeda Neri / cepedaneri@prodigy.net.mx
I.- La frase: “Al César lo que es del César” y Dios lo que es de Dios” cae como anillo al dedo, porque la desbordada violencia que invade a todo el país, agudizada en entidades del norte y el Distrito Federal, se originó durante el mal gobierno de Felipe Calderón; el borrachín que desgobernó a la Nación y dejó que el narcotráfico y el resto de las delincuencias (secuestradores, desapariciones, feminicidios, 49 niños-bebés incinerados (en la Guardería ABC de Sonora), arrasaran con mexicanos inocentes a los que Calderón calificó como cuotas inevitables. Se llegó a este estado de cosas porque Calderón, sus generales y el almirante, no combatieron a los delincuentes y a los funcionarios metidos en el botín. Si todo está corrompido es porque Calderón y su grupo panista ultraderechista, con los empresarios y los hombres del dinero, le entraron al negocio de la venta de drogas, el lavado del dinero y los fraudes, en una complicidad que por donde le aprietan sale la pus.
II.- Pero después de asumir la presidencia Peña y su PRI, necesariamente ya son responsables. Pues con notoria incapacidad han tenido que “agarrar el toro por los cuernos” y éste los ha embestido, al grado que el baño de sangre y la violencia que imperan en el país tienen a los 118 millones de mexicanos aterrados; descontando claro, a las autodefensas, los templarios, los sicarios, los jueces corruptos, los defraudadores, etc. Además, ya que el peñismo retrasó su intervención en la economía, hay más desempleo, más pobreza, más hambre y el Inegi anuncia la enésima recesión con paso veloz a una depresión. O sea que no hay crecimiento económico, aumentan los precios y todo apunta a una crisis general que puede motivar un levantamiento popular generador revueltas civiles. Peña y los peñistas subestiman la crisis política que se avecina por el amontonamiento de reformas y contrarreformas que agitan la vida pública, por la rebeldía e inconformidad laboral de maestros y trabajadores, la lucha por botín de las telecomunicaciones encabezada por Slim y Azcárraga; y la inconformidad empresarial y de la clase media por el alza de los impuestos y el precios de los combustibles.
III.- Con su “guerra fallida”, El PAN de Calderón atizó lo que actualmente es en Michoacán un polvorín que amenaza al país. Fueron los calderonistas los que impusieron el desastre en la inseguridad, la economía, la pobreza, el desempleo y la violencia. Empero, es a Peña y su PRI a los que les toca resolver los problemas, pero no hay soluciones: vamos a un hundimiento económico de la nave estatal y hay motín a bordo de los que detentan el poder económico, mientras el pueblo ya no quiere seguir remando, ya que padece hambre y un empobrecimiento grave; lo que hace que desde el salinismo y más con el calderonismo, sobren los pobres y éstos venderán muy caro el poder sobrevivir. Se vislumbra un enfrentamiento contra los poderes, causado por la nefasta herencia de Calderón y el PAN, que Peña y su PRI no saben o no pueden enfrentar. El Estado zozobra. El Gobierno Federal está paralizado. Y la Sociedad ya se desesperó.

