(26 de mayo 2014).-El 20 de noviembre de 1975 comenzó una nueva era para los españoles, la muerte del general Francisco Franco ponía fin a un régimen dictatorial que duró casi 40 años. Franco, líder del partido único Falange Española Tradicionalista, había llegado al poder luego del Golpe de Estado que derrocó al gobierno democrático de la Segunda República y durante cuatro décadas impidió el paso a la democracia.
La muerte del también llamado “generalísimo” trajo consigo una complicada transición a la democracia. Las primeras elecciones en el Reino de España desde los años 30 se llevaron a cabo en junio de 1077, sin embargo Adolfo Suárez, quien resultó el candidato más votado, dimitió en 1981 debido a las presiones de su partido y del Rey de España.
Aunque en un primer momento partidos como la a coalición Unión de Centro Democrático fueron protagonistas de la incipiente democracia española, cn el tiempo el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), fundado en 1879 bajo la ideología marxista, y el Partido Popular, surgido en 1989, se volvieron las fuerzas hegemónicas, limitando la democracia española a lo que críticamente se ha denominado como bipartidismo.
Desde que Felipe Gonzales del PSOE asumió la presidencia en 1983, hasta las recientes elecciones en las que Mariano Rajou del PP obtuvo la victoria, únicamente ha habido cuatro presidentes: por el PSOE el propio Gonzales y Jose Luis Rodríguez Zapatero y por PP José María Aznar y Rajoy.
La crisis experimentada por España durante los últimos años ha provocado un descontento generalizado hacia la clase política existente, sin embargo en las elecciones generales este descontento no se había cristalizado. Sin embargo, en las elecciones para el Parlamento Europeo esto finalmenbte cambio.
Si bien el PP ganó las elecciones europeas en España y el PSOE se mantuvo como la segunda fuerza electoral, ambos partidos no consiguieron conjuntar el 50% de los votos, arrogándose únicamente el 49,7% , cifra que contrasta con el 73,4 % obtenido en las últimas elecciones generales.
La razón de este inmenso retroceso se debe al crecimiento de los partidos minoritarios, casi todos ellos de izquierda y opciones centristas como la UPyD.
El partido más beneficiado fue el IU, el cual logró un 9,99% y pasó de dos a seis escaños. Uno de los resultados más sorprendentes es el del recién creado Podemos, partido que obtuvo 7,93 % y cinco escaños. UPyD, con el 6,46%, crece de uno a cuatro eurodiputados.
Por su parte, Coalición por Europa (CiU, PNV y CC) pasó de dos a tres escaños con un 5,45 % de los votos y ERC, con un 4,08 % de votos, obtuvo dos. Ciutadans entró en la Eurocámara con dos diputados y el 3,16 % de los votos. Los Pueblos Deciden, la candidatura encabezada por Bildu y BNG, obtiene un escaño -en 2009 el abertzale Iniciativa Internacionalista no obtuvo escaño- y Primavera Europea (Equo, Compromís y CHA) entra con otro.

