(27 de mayo, 2014).- Tal parece que el país donde habita Luis Videgaray Caso, el flamante titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), es uno diferente a México, pues él insiste en afirmar a cada oportunidad que no existe tal crisis ni recesión que algunos economistas y especialistas han indicado, a pesar de que el propio Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), indicó que cuando menos hasta febrero pasado la economía nacional se encontraba en recesión.
Dentro de un reporte publicado la semana anterior, el CEESP mencionó que un aspecto positivo sería que las autoridades aceptaran el problema en el que se encuentran inmersos, a fin de proyectar una mejora económica para el segundo semestre de 2014. sin embargo, el discurso de Videgaray no cambia y lo importante es que “estamos crecimiento, no lo suficiente; pero estamos creciendo”
De esta forma, el secretario de Hacienda continúa con argumentos a la defensiva, aun cuando los hechos superan considerablemente sus endebles pronósticos financieros. Por ejemplo, el año pasado, los Criterios Generales de Política Económica, situaban el crecimiento del país en 3.5 por ciento, pero en junio anterior Hacienda redujo dicho pronóstico a 3.1, y así gradualmente hasta que el viernes pasado Videgaray lo fijó en 1.7 y acusó a Ingrid y Manuel (fenómenos meteorológicos) como los culpables de tan estrepitosa reducción.
Videgaray Caso explicó que esto se debía a que aunado a los 12 mil 500 millones del Fondo Nacional de Desastres Nacionales (Fonden), se destinaron 5 mil millones más provenientes del programa de aceleración, por lo que sin las tormentas se pudo haber crecido en 1.8 por ciento. Pero omitió mencionar que antes de su ajuste, grupos financieros como Banamex, Banorte, Santander, Credit Suisse ya lo habían hecho.
Según él, los trabajos de reconstrucción también mermarán el producto interno bruto (PIB) durante el último trimestre de este año, el cual para este año se calcula en 207 por ciento, en lugar del 3.9 vaticinado en 2013; mientras que la inflación aumentará 0.15 por ciento, igualmente por culpa de Manuel e Ingrid, aunque desde su perspectiva no son los únicos culpables del bache macroeconómico de México.
Expuso que el bajo crecimiento que Hacienda estimó, se debe también al bajo crecimiento de Estados Unidos que redundó en las exportaciones nacionales; la desaceleración del consumo a raíz de los nuevos impuestos de la Reforma Fiscal; y finalmente la reducción del 1.2 por ciento de la producción petrolera, respecto al trimestre anterior.
Esos son los argumentos de Videgaray, y tal pareciera que no le importan las estimaciones de expertos como el CEESP, que el viernes pasado aseguró que el crecimiento de la economía no sería suficiente para alcanzar una tasas mayor de 3.5 por ciento, pues desde su visión si las leyes secundarias y las reformas promovidas por la actual administración se aplican adecuadamente el país crecerá de manera constante con una tasa aproximada de 5%, durante los próximos años, aunque para ello al igual que como todas sus valoraciones, carecen de datos duros que los sustenten, pero sobran de retórica optimista.

