(28 de mayo, 2014).- A primera vista, las pasadas elecciones europeas del 25 de mayo (25M), trajeron consigo un despunte nunca antes visto de la extrema derecha y los partidos euroescépticos, así como la avanzada de los grupos xenófobos. Sin embargo, de manera inusual en países como España, de entre el marasmo de la crisis y las sofocantes políticas europeas, surgieron agrupaciones que sin importar su poca experiencia en comicios continentales, obtuvieron grandes resultados.
Otro tipo de lectura que podría generarse tras el conteo definitivos de los sufragios, es la forma en que países como Italia, Portugal y Grecia presenciaron el repunte de la izquierda y partidos socialistas, resultados que llaman la atención, máxime si se considera la forma en que dichas economías, especialmente la griega, se han sometido a la políticas de austeridad económica, promovidas por la todopoderosa alemana, Angela Merkel, quien en su país no tuvo los resultados que hubiese deseado.
De tal forma, la totalidad del Parlamento Europeo quedó con una repartición que a pesar de marcar diferencia en números, no es abrumante para ninguno de los dos bandos, pues los socialistas contarán con 185 escaños, mientras que los conservadores tendrán 212 representantes.
Italia
Bajo el mando de Matteo Renzi, novedoso premier que llegó al poder gracias a la destitución forzada de Enrico Letta, el Partido Demócrata (PD) considerado de centro izquierda obtuvo 40.81 por ciento de los votos y ganó 31 curules en la sede de Estrasburgo.
De esta forma se coloca como la primera fuerza política en Europa de la península, por encima del euroescéptico Movimiento 5 Estrellas, con 17 escaños; los derechistas Forza Italia con 13; La Liga Norte con cinco; y Nuevo Centro Derecha igualmente con tres. Al final de la lista, pero igual de significativo están los 5 eurodiputados conseguidos por L’altra Europa con Tsipras, partido considerado como eurocomunista.
Grecia
El mejor ejemplo de la victoria izquierdista sobrevino en el mediterráneo, donde la Coalición de la izquierda radical, mejor conocida como Syriza, venció de manera fácil a los conservadores, con seis eurodiputados producto de 26.60 por ciento de los votos totales.
Esta agrupación, liderada por el candidato a la presidencia de la Comisión Europea, Alexis Tsipras, obtuvo el histórico triunfo electoral, ya que nunca antes un partido de izquierda se había llevado los comicios griegos a nivel europeo, además de obtener casi seis veces más sufragios que en la pasadas elecciones de 2009.
Portugal
En la península ibérica se vivió un cambio, y no sólo por lo ocurrido en España, ya que en el país luso la principal fuerza opositora, el Partido Socialista, se sobrepuso al histórico abstencionismo de 66 por ciento, para ganar ocho diputados con 31.47 por ciento de los votos y vencer a los gobernantes demócratas-cristianos. Pero los resultados positivos para la izquierda no terminaron ahí, pues la comunista Coalición Democrática Cristiana se llevó tres escaños, y el marxista Bloque de Izquierda con uno.
España
En tanto el triunfo más sonado ocurrió en España, donde hartos de sus políticos experimentados, los habitantes decidieron refrescar la baraja de representantes y optaron por nuevas opciones. El caso más mediáticos fue el de Podemos, partido político que supo canalizar las demandas del movimiento social del 15M para colocarse como la cuarta fuerza política con 7.97 por ciento de los votos y cinco eurodiputados.
De igual forma resalta el escaño ganado por Primavera Europea, los dos del Partido de la Ciudadanía y los seis de la Coalición Izquierda Plural, todos con tendencia de izquierda o centro izquierda. Por otra parte se abrieron también lugares para la Unión Progreso y Democracia que con tres lugares más que en 2009, y a pesar de no ser de izquierda, representa las nuevas opciones políticas que los españoles eligieron.
Alemania
Mención aparte merece lo ocurrido en Alemania, pues a pesar de que la izquierda representada por el partido Die Linke, tan sólo obtuvo siete lugares en el Parlamento continental con 7.40 por ciento de los votos, la nota la dio la “pobre” victoria del bloque conservador de Merkel, que a pesar de lograr 35.3 por ciento de los sufragios, obtuvo su victoria más baja en comicios europeos, síntoma del hartazgo que las políticas económicas comienza a provocarle a los propios alemanes.

