Tobías Baumann / @BaumannTobias
Establishment europeo y alemán se tapan los oídos ante irrupción de derecha demagoga
(30 de mayo, 2014).- Es preocupante el incremento de las fuerzas de derecha en los eurocomicios del pasado domingo. En Gran Bretaña ganó el partido Ukip del carismático Nigel Farage con un 28 por ciento, partido que trabajó con anterioridad y de manera estrecha con los mercados financieros en la City de Londres.
Los partidos de derecha extrema se consolidaron en muchos países de Europa occidental, central y del norte: sobre todo en Hungría, donde el partido Fidesz del jefe de gobierno autoritario Orban ganó con el 53 por ciento, y su inoficial aliado neofascista Jobbik -con el que implementó una nueva Constitución política antirepublicana-, alcanzó un 15 por ciento. En Austria, donde el partido ultranacionalista FPÖ logró el 20 por ciento; el Partido Popular Danés, de corte autoritario y con una política anti-inmigración, ganó con 26.6 por ciento. Por su parte partido xenófobo Verdaderos Finlandeses obtuvo un 13 por ciento; el partido anti-islámico y económicamente ultraliberal, llamado Demócratas Suecos, obtuvo el 9.7 por ciento.
Alemania mandará 96 europarlamentarios a Bruselas y Estrasburgo –el grupo más numeroso en el PE– gracias al acuerdo consecuencia del Tratado de Lisboa de 2009, el cual favorece al mayor país de la Unión Europea (UE), Alemania; y cuyo esbozo, el Tratado para una Constitución Europea, fue rechazado en 2005 por el pueblo francés y enseguida por los neerlandeses.
La indiscutible irrupción en el Parlamento Europeo (PE) del nuevo partido derechista Alternativa para Alemania (AfD, 7 por ciento), fundado en abril de 2013, llamó la atención de la prensa nacional. AfD cuenta con apenas 18 mil miembros, pero tendrá siete eurodiputados.
Al igual que en los resultados de las elecciones parlamentarias alemanas de septiembre de 2013, se confirmó el aumento de los votos emitidos para la AfD, cuyos dirigentes son principalmente profesores y miembros de la clase alta como el conocido ex jefe de la Federación de la Industria Alemana (BDI por sus siglas en alemán) Henkel. Éstos defienden la idea de expulsar de la unión monetaria a los países del sur de Europa. Cabe mencionar que uno de los personajes líderes de este partido exigió recién que se retirara el derecho de sufragio a los desempleados y jubilados, y el líder AfD del Estado federado de Renania del Norte-Westfalia (oeste de Alemania) pidió en una reciente publicación que se suprimiera el Parlamento alemán (Bundestag).
Desde inicios de 2013, los medios hegemónicos alemanes conceden amplios espacios a esta agrupación de la nueva derecha con su jefe elocuente Lucke, a pesar de que en las elecciones generales alemanas del pasado septiembre no logró el mínimo del 5 por ciento para entrar a la cámara baja del Parlamento alemán, Bundestag.
Más aún: el partido neonazi alemán NPD alcanzó 1 por ciento, sea un diputado en la eurocámara. Hace pocas semanas, el Tribunal Federal Constitucional levantó la cláusula de bloqueo (el mínimo para integrar el PE). Logra entrar por primera vez al PE un neofascista alemán, Udo Voigt, integrante de un partido que aboga por la creación de un Cuerto Reich, claramente en la tradición del imperio hitleriano. El líder del NPD Voigt, quien acumuló un expediente de 15 procesos judiciales por los delitos de “negación del Holocausto” y “porte de propaganda y símbolos nazis”, en 2012 fue condenado por un tribunal de Berlín, por los cargos de “incitación al odio racial y a la violencia” y “glorificación del nazismo”, a una multa de mil euros y una pena de 10 meses de cárcel bajo libertad condicional.
A pesar de todo, entre diplomáticos alemanes, el resultado de las elecciones europeas “se considera en primer lugar como confirmación del rumbo impuesto por el gobierno federal en la crisis del euro”.1 Según las élites políticas alemanas, este resultado demostró “la responsabilidad del incremento de partidos radicales que la tienen los propios países” miembros.
En uno de los países fundadores de la UE, ganó un partido de extrema derecha: el Front National (FN) de Marine Le Pen, hija del notorio antisemita Jean-Marie Le Pen con el 25 por ciento. A diferencia de 2002, cuando Jean-Marie Le Pen llegó por primera vez a la segunda ronda durante las elecciones presidenciales francesas, ahora ya no hubo manifestaciones en París bajo el lema de “Vergüenza FN”.
Por su parte, la pérdida de confianza en los políticos es total en Francia, cuyo presidente François Hollande anunció en su última gran conferencia de prensa asumir el lineamiento “socialdemócrata”, prosternándose ante su homóloga alemana Ángela Merkel y su estrategia de austeridad extrema por el bien del mercado único, remedio que ya fue aplicado por el antecesor de Merkel, el canciller federal Brüning, en una crisis anterior: a principios de los años 1930.
Hollande incluso recibió al precursor de las controvertidas leyes anti-sociales denominadas “Hartz 4”, al ex mánager de VW, Peter Hartz, en el Eliseo, el palacio presidencial en París. Por lo que prevalece la preocupación popular gala, no sólo ante el aparato burocrático de Bruselas, minado por el cabildeo de la gran industria y la alta finanza desde hace décadas, sino también ante sus propias élites políticas y económicas.
En cambio, los mercados financieros parecen apreciar la avalancha demagoga anti-izquierda que se produjo en los Estados del centro y norte de la UE, puesto que esta ola autoritaria es garante de continuidad neoliberal, además de estabilidad capitalista a largo plazo. Luego del éxito de Marine Le Pen, el índice de las cotizaciones de acciones francés Cac 40, alcanzó el „máximo desde la primavera de 2008“, al tiempo que el índice alemán Dax, logró el pasado lunes un „máximo récord“.2
Toda la ansiedad tanto legítima como confusa (por la falta de información veraz acerca de la arquitectura europea antidemocrática, en medios de largo alcance) ante la degradación espeluznante de la industria francesa, debido a la competencia desleal alemana, prevalece hoy sobre el sentido de la democracia representativa formal. Son los intereses de la burguesía centroeuropea y la “aristocracia financiera” europea que van plasmados en las políticas del establishment, lo evidenció la crisis.
Además, a la diferencia de gran parte de la izquierda euroescéptica portuguesa, italiana y griega, la izquierda radical francesa, el Front de Gauche, no presentó al euro y a la construcción postdemocrática de la UE como elementos clave del actual decline de la soberanía tanto nacional como popular en Francia y el sur de Europa. De esta manera, la repugnancia espontánea gala al supranacionalismo tecnocrático fue canalizada de manera tan masiva por el FN.
En toda la UE, la participación electoral ascendió al 43 por ciento; en Francia y Alemania ésta aumentó comparado a los eurocomicios anteriores del 2009.
Sin embargo, en el este europeo bajó de manera significativa en comparación con las elecciones anteriores: en República Checa sólo el 18 por ciento de los electores acudieron a las urnas, el máximo histórico de abstención electoral registrado; mientras en Eslovaquia, tan sólo el 13 por ciento participó en los comicios, confirmando la notoria realidad de la legitimidad ínfima que tiene el PE.
Sea como fuere, como siempre desde las primeras elecciones directas de 1979, se conformará una gran coalición de facto en el PE, integrada por los conservadores, los socialdemócratas y los liberales, en torno a cada proceso legislativo: otro punto delicado desde el punto de vista democrático. La eurocámara ni siquiera tiene sede fija: se trata de eurolegisladores o más bien de europarlamentarios (ya que no tiene derecho a iniciativa, la Comisión Europea tiene el monopolio de iniciativa legislativa), además son eurodiputados itinerantes, entre Bruselas y Estrasburgo, lo cual les causa montos astronómicos adicionales y completamente innecesarios a los veintiocho pueblos integrantes que financian este circo ambulante de 751 integrantes que ni siquiera pueden iniciar un proyecto legislativo. Más aún: en temas relativos a relaciones exteriores, es decir relaciones de la UE especialmente con bloques como MercoSur, y en asuntos referentes a seguridad por ejemplo, el PE ni siquiera tiene derecho de codecisión, sólo puede dar su opinión al desarrollar debates grandilocuentes…
En un seminario del FMI con los bancos centrales nacionales y el BCE que se llevó a cabo la noche de los eurocomicios, Christine Lagarde manifestó que los bancos centrales, los que “ya tienen un amplio mandato, continuarán disponiendo de un mandato cada vez más amplio”.3 Estos bancos centrales y el BCE, formalmente „independientes“, son en realidad vinculados al capital financiero a través de institutos de crédito privados a los que conceden sumas colosales con poco interés. El Banco Central Europeo (BCE) en Fráncfort del Meno (centro-oeste de Alemania) es la única entidad realmente autorizada para decretar políticas económicas en la Unión Europea (UE).4 Todo ello desencadenó un proceso de indignación irrefrenable que amenaza con acabar a futuro con la democracia liberal, después de haber liquidado la democracia social en los últimos cuatro años, especialmente en los países bajo tutela de la Troika (FMI, BCE y Comisión Europea).
Cabe tomar en cuenta que según un reciente dictamen del profesor de derecho alemán Fischer-Lescano, la Troika atenta sistemáticamente contra los derechos humanos. El jurista de la Universidad de Bremen declaró además que el Pacto Fiscal de la UE infringe el propio Derecho Europeo, ya que se lo ejecuta a través de la institucionalidad europea, aunque no se lo ha implementado vía las instituciones europeas: los Estados parte de la UE, excepto Gran Bretaña y República Checa, concretaron este instrumento de derecho internacional por su propia cuenta para eludir sus responsabilidades democráticas, pasando por encima del PE. En tiempos de crisis, los ejecutivos nacionales ni siquiera respetan las leyes de la supranacionalidad.
Otra derrota que sufre actualmente el Estado de derecho en Europa. En el horripilante rescate multimillonario de los grandes bancos centroeuropeos y en lo concerniente a la Troika: tampoco hay la posibilidad de que el PE participe en las decisiones. La tendencia postdemocrática de concertación entre el capital centroeuropeo, iniciada en 1951 (CECA) y 1957 (Tratado de Roma), se ha acelerado en los últimos años de crisis sistémica y es gran tiempo formular una contra-estrategia más allá de la denuncia, con la presencia de movimientos sociales y partidos progresistas, un proyecto de democracia social radical y por ende euroescéptico, un proyecto internacionalista y coherente, estratégicamente valiente.
Foto: El Mundo.es
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1 Ver diario berlinés Der Tagesspiegel del 28 de mayo de 2014, tradicional periódico del oeste de Berlín.
2 El índice francés aumentó en un 0.75 por ciento, el alemán en un 1.3 por ciento; se destaca que las elecciones presidenciales ucranianas también se repercutieron esta euforia de los mercados financieros, ya que fue elegiodo el oligarca pro occidental. Ver diario Frankfurter Allgemeine Zeitung, 27.05.2014, p. 27, artículo titulado „Dax nach Europawahl auf Rekordhoch“.
3 Ver diario Frankfurter Allgemeine Zeitung, 27.05.2014, p. 17, artículo titulado „Draghi: Dauerhaft niedrige Inflation verhindern“.
4 El mayor dirario de Alemania, Süddeutsche Zeitung, confirmó el 27 de mayo que la crisis de la deuda en la zona euro fortaleció la posición de poder del BCE. Ver artículo titulado „Ganz ruhig nachdenken – Mari Draghi empfängt Experten zum Brainstorming – Die mächtige EZB sucht ihre Rolle in Europas Krisenwelt“.
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Tobias Baumann
Traductor francés-castellano-alemán, Berlín, estudió 4 años en París, Maestría franco-alemana en Historia, Derecho Constitucional y Derecho Europeo.


