Janine González / @EllaEstrellaa
(4 de junio, 2014).- Diana, un nombre más, de una madre más, que reclama justicia por el homicidio de su hija, otra niña más… en el Estado de México. Suena absurdo narrarlo de esta forma, sin embargo, de la misma manera se interpreta la respuesta del gobierno mexiquense. Más de mil 500 mujeres han sido asesinadas con exceso de violencia desde el 2005 en este territorio, y en las oficinas de los servidores públicos parece haber fantasmas, pues lo único que existe es el eco de las madres que luchan contra la impunidad.
Diana Ivonne Mancilla Neve, se convirtió en madre el 17 de noviembre del 2011. Violet contaba con sólo 2 años de edad, cuando la madrugada del 11 de abril del año en curso, fue asesinada por su padrastro Jonathan Alonso Ramírez Teololtitla. Pero, ¿quién es este hombre, que sigue en libertad como si nada hubiese ocurrido esa noche?
Diana, desgraciadamente, ya había sido víctima de la violencia propinada por su pareja. Un ojo golpeado, costillas rotas, y otras lesiones, fueron el impulso de la joven, para que tomara cartas en el asunto y lo denunciara. Pero, nada ocurrió. La denuncia no procedió y como muchas otras mujeres, ella tuvo que volver a la rutina de soportar: “Eres una puta”, “No vales nada”, “Hay mujeres mejor tú”, cuentan los testigos de Valle de Chalco.
Jonathan, como si estuviera protegido por los dioses, continuó con su vida, tranquila y sin problema alguno. Esa noche de abril, Jonathan se quedó a cargo de la niña, mientras Diana trabajaba, como él se lo ordenaba. Cuando la madre volvió a casa, Violet se encontraba casi inmóvil y sumamente agredida. Ella preguntó qué le había pasado, a lo que Jonathan contestó: “No sé, se vomitó.”.
Violet no pudo sobrevivir a la golpiza, falleció en el transcurso al hospital por estallamiento de vísceras. Diana avisó a su madre, Jonathan escapó y hasta el día de hoy no ha habido justicia para ellas. Beatriz Patricia Neve Hernández, abuela de la pequeña, ha recurrido a autoridades como el DIF del Estado de México, la PGJEM y defensores de derechos humanos… Ninguno ha respondido.
La madre de Jonathan, María Magdalena Teolotitla Amaro, trabaja en la Secretaría de Desarrollo Social de Valle de Chalco. Se dice que el asesino de Violet, trabaja en este lugar también. En este punto de la historia, sólo queda abrir una interrogante para el gobierno del Edo. De México. Con toda esta información, ¿Por qué sigue en libertad un asesino?
El Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) de México indica que el Estado de México presenta el índice más alto de violencia física y/o sexual que es del 33.3%. La tasa de feminicidios es de 24.6% (al 2012). ¿A dónde hemos llegado hasta el día de hoy? ¿Qué ha hecho Eruviel Ávila para combatir esta problemática, que aterra a cualquier mujer que habite esta entidad?
El Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF) intentó dialogar con Eruviel Ávila, para obtener información sobre las acciones del gobierno estatal debido a la violencia contra las mujeres, pero la respuesta inicial fue “En el Estado de México, hay cosas más graves que atender”. Más de 600 mujeres menores de 20 años han desaparecido durante la actual administración, y los ya mencionados, mil 600 asesinatos. Más claro ni el agua, estas cifras, no son suficientes para que actúen los servidores públicos del Estado de México.
Ni Violet, ni ningún otro nombre de una mujer que haya sido privada de la vida en el Estado de México, serán suficientes para que Eruviel Ávila se mueva de su silla.


