Así como cada voz tiene un timbre y una altura,
cada silencio tiene un registro y una profundidad.
El silencio de un hombre es distinto del silencio de otro
y no es lo mismo callar un nombre que callar otro nombre.
[…]
Existe un alfabeto del silencio,
pero no nos han enseñado a deletrearlo.
Sin embargo, la lectura del silencio es la única durable
Roberto Juarroz
Ricardo Bernal / @FPMagonista
(6 de junio, 2014).- Los griegos denominaban logos a la capacidad de “hablar” y “dar sentido” que otorga a los hombres verdadera consistencia humana. Vocablo difícilmente traducible ya que, además, podía significar verbo, discurso, razón o pensamiento. Para Heráclito, por ejemplo, lo sabiduría consistía en oír al logos para comprender que el mundo no responde a la mera arbitrariedad, sino a un orden virtualmente cognoscible. Así,logos era a la vez palabra, sentido, orden racional e, incluso, justicia
Hija de Zeus y Temis, Diké dedica su existencia a observar y vigilar los actos de los hombres, protege sus empresas más nobles y castiga sus abusos. En la mitología griega Diké es la personificación de la justicia, la encargada de que el mundo siga su cauce de acuerdo a lo que dicta la razón, esto es; conforme a logos.
En algún punto, logos y diké son profundamente inseparables. Un mundo sin justicia es un mundo donde el pensamiento no tiene cabida, donde la razón se confunde con la fuerza, donde la palabra deja de otorgar sentido y se vuelve el ruido ensordecedor de los que mandan.
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Como cada 5 de junio los padres de la Guardería ABC recuerdan a sus hijos. Esta vez lo hacen en silencio. Todo lo que tenían que decir lo han dicho ya. Sus palabras han tomado todas las formas posibles: lamento, resignación, rabia, cólera, indignación. Cinco años después de la tragedia que sacudió sus vidas los responsables continúan en la impunidad.. Hoy, con el cielo nublado mientras cientos de personas caminan al Zócalo, no es un día de rabia, es un día de silencio.
Pero este silencio no es de indiferencia o conformismo, mucho menos de cobarde resignación. Todo lo contrario, este silencio es el grito más poderoso, el mensaje más profundo que se pueda escuchar: en este país no existe justicia. Ni siquiera para 49 niños inocentes muertos a causa de una tragedia evitable. En este país no existe justicia y ni las voces dolientes de los padres, ni los enfurecidos gritos de la ciudadanía, han movido un ápice las estructuras de corrupción y compadrazgo que mantienen en libertad a los culpables.
Este día callar es mucho más que hablar. Así marchan los padres, callados, en espera de una justicia que no ha llegado hasta ahora a pesar de los raudales palabras vertidas. Tal vez en esta ocasión el silencio pueda más que todas ellas- Existe un alfabeto de sonidos, una paleta de palabras posibles para las más variopintas intenciones. Peto también, existe un alfabeto de silencios. Hoy, quienes claman por justicia por los hechos ocurridos el 5 de junio de 2009, hacen uso de él, quizás el solemne vació entre las palabras pueda cimbrarnos mucho más que el ruido y el tumulto.


