México sumido en la precarización y crisis de empleo: Mario Delgado

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Raúl Linares / @jraullinares3_0
(8 de junio del 2014).- La crisis económica de Estados Unidos, el Tratado de Libre Comercio, la fluctuaciones en los precios del petróleo, el desmantelamiento del estado de seguridad, entre otros factores, han golpeado con fuerza el bolsillo de los mexicanos, y sobre todo, el de las jóvenes generaciones durante las últimas tres décadas.
“Tenemos una precarización del empleo donde los trabajadores cada vez ganan menos, ya que se ha perdido el 75 por ciento del valor adquisitivo”, afirmó el senador Mario Delgado.
Y es que, aunado al magro crecimiento económico proyectado para este año –que se desplomó del 3.9 a 2.7 por ciento anual–, a principios de año se desató una crisis inflacionaria, incentivada principalmente por el aumento en los precios de la gasolina, luz, transporte y diversos alimentos de la canasta básica.
Aunado a las alarmantes índices de estancamiento macroeconómico, el también presidente de la comisión del Distrito Federal, denunció que el primer trimestre de 2014, el salario real perdió un 5 por ciento; por si fuera poco, mezclado con el efecto perverso de la reforma laboral no está mostrando los efectos que dijeron “sus apologistas” tener.
Motivo que ha propiciado que el mercado interno se encuentre parcialmente paralizado y por tanto, los empleos que ha llegado a ocupar en ese periodo, sean de menor calidad, más explotados y sujetos al chantaje patronal.
En cuanto a la Reforma Fiscal, Delgado señaló que tuvo un impacto negativo en la desaceleración económica, ya que se erró en creer que dando más recursos al gobierno íbamos a tener mayor crecimiento. “Lo que está mal es el modelo que se sigue, ya que es un error pensar que el simple hecho de darle más recursos al Gobierno, sacándolos de los sectores productivos, vamos a tener mayor crecimiento”, agregó.
Por último, subrayó que la Reforma se da en el momento más inoportuno, ya que, -aclaró- no se puede tener impuestos cuando la economía va hacia la baja porque lo que complica precisamente es la reactivación económica.
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De acuerdo al economista Marcos Chávez colaborador de la revista Contralínea, el poder de compra real de los trabajadores mexicanos, se desplomó dramáticamente entre 1976 y 2013. En ese lapso la inflación acumulada (depreciación del dinero) fue de 288 mil por ciento, mientras que el salario mínimo promedio apenas aumentó en 76 mil por ciento y el contractual, en 157 mil por ciento. La diferencia representa la pérdida de su capacidad de compra: de 73 por ciento en el mínimo, desde hace tres décadas, y de 50 por ciento en los contractuales.
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